UN BLÓ QUE QUIERE QUE EL UNIVERSO ESTÉ EN PLENA ARMONÍA CON UNAAAAA.....UNA DEDICATORIA A SER FELIZ A PESAR DE LA MALA VIBRA, UN BLÓ QUE QUIERE QUE LA META, LA TOTE Y PATAFÍSICA SEAN LOS NUEVOS LENGUAJES QUE CONSTRUYEN NUEVOS LUGARESSSS
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
La Odisea - Pelicula - Parte 7
Extrañamente, todavía puedo recordarlo. Tenía nueve años, en casa de la Tía Chiqui, la hermana de mi papá. Una de las Torrisi. Ella miraba (y mira) películas y lee mucho. Gran biblioteca tiene La Chiqui. “Loca como vos”, diría mi padre. Era de tarde, y entonces en la tele de ella vi por primera vez “La Odisea”. Kirk Douglas (con “K”) personificaba a Ulises, y tenía los ojos más azules que vi en el mundo y el hoyito en la pera. Era maravilloso. Y yo me creí que en la vida real, existiría un hombre así, que navegara por todos los mares del mundo, que viajara por todos los lugares (como hacía mi papá) y que sólo le interesara regresar a su patria, a su Itaca y a su esposa Penélope. Claro que en ese momento, sólo tenía siete años y creía que las cosas eran tal y como las veía…mi papá era mi Ulises, lo que me convertía a mí en Telémaco y lo que convertía a la infeliz de mi madre en la tarada de Penélope. La Chiqui, quedó tan fascinada con la peli, que de repente en una rifa, adquirió un siamés, con los ojos tan azules que parecían los de Kirk. Y entonces le puso Ulises nomás al gato. Ulises era de esos felinos que tienen toda la astucia, se comía las empanadas crudas, peor no la masa, sino que la abandonaba y se comía todo el relleno. Cuando mi tía vino a Pizarro, Ulises cruzaba el patio y venía más de una vez a dormir a mi cama. Inquieto, y silencioso…había sido secuestrado en más de una oportunidad para ser utilizado cual semental. Cuando estaba en celo, volvía golpeadísimo, pero feliz, hasta que en una vuelta cayó sin un colmillo.
De pequeña, imaginaba que así se llamaría mi hijo “imaginario”. Y ese nombre le iba a poner creando a un pequeño monstruo mentirosito y encima con deseos de desarraigo constante. Un digno Torrisi.
Cursa Griego I. Época del profesorado. Novio Juan Manuel era el oficial. Deseo era el hincha de Racing, llamado Gastón “Racing Ston(es)”. Salía de cursar tratando de comprender lo que era el tiempo aoristos y toda la voz media. Mientras tanto, leíamos la Odisea, e interesantemente se estaba estrenando una peli de los hermanos Cohen “¿Dónde estás hermano?”, una remake de la Odisea. Pero ambientada en EEUU y en los cincuenta aproximadamente, con una belleza de ojos grandes odiseicos encarnados por George Clooney. Recuerda haber ido a ver la peli, y no entenderla por momentos. Pero recuerda también terminar de cursar para ir a tomar cerveza en la esquina y verse con Gastón, antes de que apareciera el legal. La ley. Mientras leía no podía creer lo impresionante que era ese texto. Había algo que me atraía y me desagradaba tanto de Odiseo. Era cuestión del nombre que encerraba la raíz de la palabra “odioso” por ser odioso y odiado.
COMPLEJO DE ULISES
El complejo de Ulises lo manifiesta aquella persona, ya sea hombre o mujer, que teniendo un vínculo afectivo con otra, que generalmente es la relación socialmente reconocida, mantiene con una segunda persona otra relación afectiva más o menos secreta, pero siempre rechazando formar un vínculo comprometido con ella, por mucho que ella lo quiera y espere, o sea, que "como Ulises" nunca llega a dejar la primera relación, "su Penélope".
Ulises es un personaje mitológico, rey de Ítaca, protagonista de la Odisea. El tema central lo constituye su regreso, pues es Ítaca de donde Ulises partió para ir a participar en la guerra de Troya. Y al regresar, va pasando por variedad de aventuras que retrasan su regreso. Entre estas aventuras destacan las que vive con mujeres, tales como Calipso, Circe y Nausicaa, quienes, enamoradas de Ulises, quieren retenerle en contra de su voluntad. Mientras tanto, su paciente y fiel esposa Penélope le espera en Ítaca, aguardando su regreso y rechazando a los pretendientes que quieren conquistarla para hacerse con el trono del rey de Ítaca. Pero lo que Ulises auténticamente quería, aunque se entretuviese con mujeres que encontraba por el camino, era regresar a Ítaca con su amada Penélope.
ANALISIS DEL COMPLEJO
Análogamente al Ulises de la Odisea, en el mundo real, en el caso socialmente más claro, la persona que manifiesta el complejo de Ulises es alguien que, si es hombre (aunque también puede ser mujer), tiene pareja o incluso está casado. Pero sea cual sea el caso, la persona que permanece edípicamente "aferrada" a su pareja, va además manteniendo relaciones afectivas con otra u otras personas, pero sin llegar nunca al punto de dejar a su pareja (que manifiesta complementariamente el complejo de Penélope), sino que, al contrario, siempre acaba volviendo a ésta.
El complejo de Ulises es una variante del complejo de Edipo, es decir, que subyace en él una fijación edípica a la figura cuidadora de sexo contrario de la infancia, que en la vida adulta pasa a concretarse transferencialmente en una persona con quien se ha establecido o tenido un vínculo afectivo, aunque no es necesario que se trate de un vínculo socialmente reconocido e incluso puede ser que no vivan juntos. Así, también puede tratarse de la novia, de la ex-esposa o de la ex-novia a la que se sigue aún vinculado (sin completar el duelo y por tanto la separación), de una mujer de la que se está enamorado (sabiéndolo ella o no), de una mujer imaginaria idealizada o, en el caso más obviamente edípico, de la madre (puede que todavía viva con ella). Pero desde luego, sea cual sea el caso, se trata de un vínculo edípico. Y la tercera persona es una víctima del drama edípico, aunque ella también tiene sus propios asuntos no resueltos que le llevan a enganchar en tan frustrante relación, sin obtener lo que quiere.
En ocasiones, el complejo de Ulises es vivido a la vez por los dos miembros de una pareja o matrimonio, justificado en una aparente madurez personal que los dos creen poseer - pero que no poseen - y que les justifica para poder practicar el ser una pareja liberal o el practicar el poliamor, o sea, el amar a más de una persona a la vez. ¿Será así mi Ulises?
lunes, 30 de agosto de 2010
ITALO (K)ALVINO EN LAS AVENTURAS DE UN FOTÓGRAFO (POQUITO DE DESAMOR PARA LOS QUE TENEMOS MIEDO A TRAMPOLINEAR DE VUELTA!!!)

Con la primavera, cientos de miles de ciudadanos salen el domingo con el estuche en bandolera. Y se fotografían. Vuelven contentos como cazadores con el morral repleto, pasan los días esperando con dulce ansiedad las fotos reveladas (ansiedad a la que algunos añaden el sutil placer de las manipulaciones alquímicas en la cámara oscura, vedada a las intrusiones de los familiares y acre de ácidos al olfato), y sólo cuando tienen las fotos delante de los ojos parecen tomar posesión tangible del día transcurrido, sólo entonces el torrente alpino, el gesto del nene con el cubo, el reflejo del sol en la pierna de la esposa adquieren la irrevocabilidad de lo que ha sido y ya no puede ser puesto en duda. Lo demás puede ahogarse decididamente en la sombra insegura del recuerdo.
En la frecuentación de los amigos y colegas, Antonino Paraggi, no-fotógrafo, advertía un creciente aislamiento. Cada semana descubría que en las conversaciones de los que magnifican la sensibilidad de un diafragma o discurren sobre el número de dinas se unía la voz de alguien a quien hasta ayer había confiado, seguro de compartirlos, sus sarcasmos hacia una actividad para él tan poco excitante y tan pobre en imprevistos.
Como profesión, Antonino Paraggi desempeñaba funciones ejecutivas en los servicios de distribución de una empresa productiva, pero su verdadera pasión era comentar con los amigos los acontecimientos pequeños y grandes, desentrañando de los embrollos particulares el hilo de las razones generales; era, en suma, por actitud mental, un filósofo y ponía todo su amor propio en conseguir explicarse incluso los hechos más alejados de su experiencia. Ahora bien, sentía que algo en la esencia del hombre fotográfico se le escapaba, el secreto llamamiento en respuesta al cual nuevos adeptos seguían enrolándose bajo la bandera de los aficionados al objetivo, elogiando algunos los progresos de sus habilidades técnicas y artísticas, otros por el contrario atribuyendo todo el mérito a la calidad del aparato que habían comprado capaz (según ellos) de producir obras maestras aunque fuera confiado a manos ineptas (como calificaban las propias, porque cuando
el orgullo se ponía en exaltar las virtudes de los artefactos mecánicos, el talento subjetivo estaba dispuesto a humillarse en la misma proporción). Antonino Paraggi entendía que lo decisivo no era ni un motivo de satisfacción ni el otro: el secreto residía en otra cosa.
Es preciso decir que este buscar en la fotografía las razones de su descontento —como el de quien se siente excluido de algo— era en parte también una artimaña de Antonino consigo mismo para no tener que tomar en cuenta otro proceso más evidente que iba separándolo de los amigos. Lo que estaba ocurriendo era que sus coetáneos iban casándose uno tras otro, fundaban una familia, mientras Antonino seguía soltero. Pero entre los dos fenómenos existía un lazo innegable, ya que a menudo la pasión del objetivo nace de manera natural y casi fisiológica como efecto secundario de la paternidad. Uno de los primeros instintos de los progenitores, después de haber traído un hijo al mundo, es el de fotografiarlo; y dada la rapidez del crecimiento, resulta necesario fotografiarlo a menudo, porque nada es más lábil e irrecordable que un niño de seis meses, borrado en seguida y sustituido por el de ocho meses y después por el de un año; y toda la perfección que a los ojos de los progenitores puede haber alcanzado un hijo de tres años no basta para impedir que se insinúe, para destruirla, la nueva perfección de los cuatro, quedando sólo el álbum fotográfico como lugar donde todas esas fugaces perfecciones pueden salvarse y yuxtaponerse, aspirando cada una a un absoluto propio, incomparable. En el frenesí de los progenitores recientes por encuadrar la prole en el visor para reducirla a la inmovilidad del blanco y negro o de la diapositiva en color, Antonino, no-fotógrafo y no-procreador, veía sobre todo una fase de la carrera hacia la locura que se incubaba en aquel negro instrumento. Pero sus reflexiones sobre el nexo iconoteca-familia-locura eran expeditivas y reticentes: de lo contrario hubiera comprendido que en realidad el que corría el mayor peligro era él, el soltero.
En el círculo de amigos de Antonino era habitual pasar juntos los fines de semana en las afueras, siguiendo una costumbre que para muchos de ellos venía de los años estudiantiles y que se había extendido a las novias y después a las esposas y a la prole, además de las niñeras y gobernantas, y en algunos casos a los nuevos parientes y conocidos de ambos sexos. Pero como la continuidad de las frecuentaciones y de los hábitos nunca había disminuido, Antonino podía hacer como si nada hubiese cambiado con el paso de los años y como si aquélla fuese todavía la panda de muchachos y de chicas de antes, y no un conglomerado de familias en el que él seguía siendo el único
soltero sobreviviente.
Era cada vez más frecuente que en esas excursiones al mar o a la montaña, en el momento de la foto de grupo familiar o interfamiliar, se pidiera la intervención de un operador extraño, a veces un transeúnte, que se prestara a apretar el disparador del aparato ya enfocado y apuntando en la dirección deseada. En esos casos Antonino no podía negar sus servicios: tomaba la máquina de las manos de un progenitor o de una progenitura que corría a ubicarse en segunda fila, estirando el cuello entre dos cabezas o acuclillándose entre los más pequeños; y concentrando todas sus fuerzas en el dedo destinado a tal uso, apretaba el disparador. Las primeras veces una involuntaria rigidez de los brazos desviaba la mira y captaba arboladuras de embarcaciones o agujas de campanarios, o decapitaba a tíos y abuelos. Fue acusado de hacerlo a propósito, criticado por gastar ese tipo de broma pesada. No era cierto: su intención era prestar el dedo como dócil instrumento de la voluntad colectiva, pero al mismo tiempo servirse de la momentánea posición de privilegio para exhortar a fotógrafos y fotografiados sobre el significado de sus actos. Apenas la yema del dedo alcanzó la deseada separación de su persona e individualidad, fue libre de comunicar sus teorías con razonados argumentos, encuadrando entretanto logradas escenas de conjunto. (Algunos éxitos casuales habían bastado para darle desenvoltura y confianza con los visores y los fotómetros.)
—Porque una vez que has empezado —predicaba—, no hay razón alguna para detenerse. El paso entre la realidad que ha de ser fotografiada porque nos parece bella y la realidad que nos parece bella porque ha sido fotografiada, es brevísimo. Si fotografías a Pierluca mientras levanta un castillo de arena, no hay razón para no fotografiarlo mientras llora porque el castillo se ha desmoronado, y después mientras la niñera lo consuela mostrándole una concha en medio de la arena. Basta empezar a decir de algo: «¡Ah, qué bonito, habría que fotografiarlo!» y ya estás en el terreno de quien piensa que todo lo que no se fotografía se pierde, es como si no hubiera existido, y por lo tanto para vivir verdaderamente hay que fotografiar todo lo que se pueda, y para fotografiarlo todo es preciso: o bien vivir de la manera más fotografiable posible, o bien considerar fotografiable cada momento de la propia vida. La primera vía lleva a la estupidez, la segunda a la locura.
—Más loco y estúpido serás tú —le decían los amigos—, y además un pesado.
—Para quien quiere recuperar todo lo que pasa ante sus ojos —explicaba Antonino aunque nadie siguiera escuchándolo—, el único modo de actuar con coherencia es disparar por lo menos una foto por minuto, desde que abre los ojos por la mañana hasta el momento de irse a dormir. Sólo así los rollos de película impresionada constituirán un diario fiel de nuestros días, sin que nada quede excluido. Si yo me pusiera a hacer fotografías, seguiría este camino hasta el final, a costa de perder la razón. En cambio, vosotros todavía pretendéis hacer una elección. Pero, ¿cuál? Una elección en sentido idílico, apologético, de consolación, de paz con la naturaleza, la nación, los parientes. La vuestra no es sólo una elección fotográfica; es una elección de vida que os lleva a excluir los contrastes dramáticos, los nudos de las contradicciones, las grandes tensiones de la voluntad, de la pasión, de la aversión. Creéis salvaros así de la locura, pero caéis en la mediocridad, en la imbecilidad.
Una tal Bice, ex cuñada de alguien, y una tal Lydia, ex secretaria de algún otro, le pidieron por favor que les tomara una instantánea mientras jugaban a la pelota entre las olas. Asintió, pero como entretanto había elaborado una teoría contra las instantáneas, se apresuró a comunicarla a las dos amigas. — ¿Qué es lo que os lleva, chicas, a extraer de la móvil continuidad de vuestra jornada estas tajadas de tiempo, del espesor de un segundo? Mientras os lanzáis la pelota vivís en el presente, pero apenas la escansión de los fotogramas se insinúa entre vuestros gestos no es ya el placer del juego el que os mueve, sino el de veros en el futuro, de encontraros dentro de veinte años en un cartón amarillento (sentimentalmente amarillento, aunque los procedimientos modernos de fijación lo preserven inalterado). El gusto por la foto espontánea, natural, tomada de lo vivo mata la espontaneidad, aleja el presente. La realidad fotografiada asume en seguida un carácter nostálgico, de alegría desaparecida en alas del tiempo, un carácter conmemorativo, aunque sea una foto de anteayer. Y la vida que vivís para fotografiarla es ya desde el comienzo conmemoración de sí misma. Creer más verdadera la instantánea que el retrato con pose es un prejuicio…
Mientras hablaba, Antonino iba brincando en el mar alrededor de las dos amigas para enfocar los movimientos del juego y excluir del encuadre los reflejos deslumbradores del sol en el agua. En una lucha por la pelota, Bice, que se abalanzaba sobre la otra ya sumergida en el agua, fue fotografiada con el trasero en primer plano volando sobre las olas. Para no perder este escorzo, Antonino se echó de espaldas en el agua con la máquina en alto y estuvo a punto de ahogarse.
—Han salido todas muy bien, y ésta es magnífica —comentaron ellas unos días después, arrancándose las pruebas de las manos. Le habían citado en la tienda del fotógrafo—. Eres un excelente fotógrafo, tienes que tomarnos otras.
Antonino había llegado a la conclusión de que había que volver a los personajes en pose, en actitudes representativas de su situación social y de su carácter, como en el siglo pasado. Su polémica anti fotográfica sólo podía desarrollarse desde el interior de la caja negra, contraponiendo un tipo de fotografía a otro.
—Me gustaría tener una de esas viejas máquinas de fuelle —dijo a las amigas— apoyada en un trípode. ¿Os parece que se podrán encontrar?
—Bueno, tal vez en algún mercado de ocasión…
—Vamos a buscar.
Las amigas encontraron divertida la caza del objeto curioso: juntas pasaron revista a los vendedores de baratijas, interpelaron a los viejos fotógrafos ambulantes, los siguieron a sus cuchitriles. En aquellos cementerios de materiales en desuso se juntaban columnitas, biombos, telones con desvaídos paisajes pintados; todo lo que evocaba un viejo estudio de fotógrafo Antonino lo compraba. Al final consiguió echar mano a una cámara de cajón, con el disparador en forma de pera. Parecía funcionar perfectamente. Antonino la compró junto con un surtido de placas. Ayudado por las amigas, en una habitación de su casa instaló el estudio, todo con objetos anticuados, salvo dos reflectores modernos.
Ahora estaba satisfecho.
—Hay que partir de aquí —explicó a las amigas—. La forma en que nuestros abuelos se ponían en pose, la convención según la cual se disponían los grupos, revelaba un significado social, una costumbre, un gusto, una cultura. Una fotografía oficial o matrimonial o familiar o escolar daba la idea de cuánto tenía de serio e importante cada papel o institución, pero también cuánto tenía de falso y de forzado, de autoritario, de jerárquico. Esta es la cuestión: hacer explícitas las relaciones con el mundo que cada uno de nosotros lleva consigo, y que hoy hay tendencia a esconder a volver inconscientes, creyendo que de este modo desaparecen, cuando en realidad…
—Pero, ¿a quién quieres hacer posar?
—Venid mañana y empezaré a haceros fotos como digo yo.
—Dime, ¿qué te propones? —dijo Lydia con súbita desconfianza. Sólo en ese momento, en el estudio instalado, veía que allí todo tenía un aire siniestro, amenazador—. ¡Estás soñando si crees que vendremos a hacerte de modelos!
Bice se rió burlona, pero al día siguiente volvió a casa de Antonino, sola.
Llevaba un vestido de lino blanco, con bordados de colores en los bordes de las mangas y de los bolsillos. Una raya le dividía el pelo recogido sobre las sienes. Se reía un poco como con disimulo, inclinando la cabeza hacia un lado. Mientras la hacía pasar, Antonino estudiaba en sus gestos, entre remilgados e irónicos, cuáles eran los rasgos que definían su verdadero carácter.
La hizo sentar en una gran butaca y metió la cabeza bajo el paño negro que envolvía el aparato. Era una de esas cajas con la pared posterior de vidrio, donde la imagen se refleja ya casi como en una placa, espectral, un poco lechosa, separada de toda contingencia en el espacio y en el tiempo. Antonino tuvo la impresión de que veía a Bice por primera vez. Había una docilidad en la caída un poco pesada de los párpados, en el cuello tendido hacia adelante, que prometía algo escondido, así como su sonrisa parecía esconderse detrás del acto mismo de sonreír.
—Eso es, así, no, la cabeza más para allá, alza los ojos, no, bájalos.
Antonino perseguía dentro de aquella caja algo de Bice que de pronto le parecía preciosísimo, absoluto.
—Ahora te haces sombra, acércate más a la luz, no, antes estaba mejor.
Había muchas fotografías posibles de Bice y muchas
Bice imposibles de fotografiar, pero lo que él buscaba era la fotografía única que contuviera unas y otras.
—No te cojo —su voz salía ahogada y quejumbrosa de debajo de la capa negra—, ya no, no lo consigo.
Se liberó del paño y se incorporó. Se había equivocado en todo desde el principio. La expresión, el acento, el secreto que se creía a punto de captar en el rostro de ella era algo que lo arrastraba a las arenas movedizas de los estados de ánimo, de los humores, de la psicología: él también era uno de los que persiguen la vida que huye, un cazador de lo inasible, como los fotógrafos de instantáneas. Debía seguir el camino opuesto: apuntar a un retrato de superficie, manifiesto, unívoco, que no esquivara la apariencia convencional, estereotipada, de la máscara. La máscara, por ser ante todo un producto social, histórico, contiene más verdad que cualquier imagen que pretenda ser «verdadera»; lleva consigo una cantidad de significados que se revelarán poco a poco. ¿No era justamente con esta intención con la que Antonino había montado ese estudio destartalado? Observó a Bice. Tenía que partir de los elementos exteriores de su aspecto. En la forma que tenía Bice de vestirse y de arreglarse —pensó— se reconocía la intención entre nostálgica e irónica, extendida en el gusto de aquellos tiempos, de remitirse a la moda de hacía treinta años. La fotografía hubiera debido acentuar esa intención: ¿cómo no lo había pensado?
Antonino fue a buscar una raqueta de tenis; Bice estaría de pie, de tres cuartos, con la raqueta debajo del brazo y una expresión de postal sentimental. A Antonino, desde debajo de la manta negra, la imagen de Bice —en lo que tenía de esbelto y de adaptado a la pose, y en lo que tenía de inadaptado y casi incongruente y que la pose acentuaba— le pareció muy interesante. La hizo cambiar varias veces de posición, estudiando la geometría de las piernas y de los brazos en relación con la raqueta y con un elemento de fondo. (En la tarjeta ideal en que estaba pensando, debía figurar la red de la cancha de tenis, pero no podía pretenderse demasiado y Antonino se contentó con una mesa de ping pong.)
Pero todavía no se sentía en terreno seguro: ¿no estaba acaso tratando de fotografiar recuerdos, más aún, vagos ecos de recuerdos que afloraban en la memoria? Su negativa a vivir el presente como recuerdo futuro, a la manera de los fotógrafos domingueros, ¿no lo llevaba a intentar una operación igualmente irreal, es decir, a dar un cuerpo al recuerdo para sustituir el presente que tenía delante de sus ojos? — ¡Muévete, qué haces ahí como un palo, alza laraqueta, demonios! ¡Haz como si jugaras al tenis! — dijo de pronto furioso.
Había comprendido que sólo exasperando la pose se podía alcanzar una extrañeidad objetiva; sólo fingiendo un movimiento interrumpido por la mitad podía darse la impresión de lo detenido, de lo no viviente.
Bice se prestaba dócilmente a ejecutar sus órdenes aunque resultaran imprecisas y contradictorias, con una pasividad que era también como declararse fuera del juego, y sin embargo insinuando de alguna manera, en ese juego que no era suyo, los movimientos imprevisibles de un misterioso partido. Lo que Antonino esperaba ahora de Bice, al decirle que pusiera las piernas y los brazos de esta forma y de aquélla, no era tanto la simple ejecución de un programa como la respuesta de ella a la violencia que él le hacía con sus requerimientos, una imprevisible, agresiva respuesta a la violencia a que Antonino la sometía cada vez más.
Era como en los sueños, pensó Antonino contemplando sepultada en la oscuridad a aquella tenista improbable que se filtraba en el rectángulo de vidrio: como en los sueños, cuando una presencia venida de las profundidades de la memoria se adelanta, se deja reconocer y de pronto se transforma en algo desesperado, en algo que aun antes de la transformación asusta porque no se sabe en qué irá a transformarse.
¿Quería fotografiar los sueños? Esa sospecha lo hizo enmudecer, escondido en su refugio de avestruz, la perilla del disparador en la mano, como un idiota; y mientras tanto Bice, entregada a sí misma, continuaba una especie de danza grotesca, inmovilizándose en exagerados gestos de tenista, revés, drive, levantando en alto la raqueta o bajándola hasta el suelo, como si la mirada que salía de aquel ojo de vidrio fuera la pelota que ella seguía rechazando. —Basta, ¿qué comedia es ésa? No era eso lo que yo quería decir —y Antonino cubrió la máquina con el paño, empezó a pasearse por la habitación. La culpa de todo la tenía el vestido, con sus evocaciones de tenis y preguerra… Era preciso reconocer que con vestido de calle una foto como la que él quería no se podía hacer. Se necesitaba cierta solemnidad, cierta pompa, como las fotos oficiales de las reinas.
Sólo en traje de noche Bice se convertiría en un tema fotográfico, con el escote que marca un límite neto entre el blanco de la piel y lo oscuro de la tela, subrayado por el centelleo de las joyas, un límite entre una esencia de mujer atemporal y casi impersonal en su desnudez y la otra abstracción, social ésta, del vestido, símbolo de un papel igualmente impersonal, como el drapeado de una estatua alegórica.
Se acercó a Bice, empezó a desabotonarle el cuello, el busto, a deslizarle el vestido por los hombros. Se le habían ocurrido ciertas fotografías decimonónicas de mujeres en las que del cartón blanco emerge el rostro, el cuello, la línea de los hombros descubiertos, y todo lo demás se desvanece en el blanco. Ese era el retrato fuera del espacio y del tiempo que ahora quería: no sabía bien cómo, pero estaba decidido a conseguirlo. Situó el reflector encima de Bice, acercó la máquina, se agitó bajo el paño para regular la apertura del objetivo. Miró. Bice estaba desnuda. El vestido se había deslizado hasta los pies; debajo no llevaba nada; había dado un paso adelante; no, un paso atrás, que era como si avanzara toda entera en el cuadro; estaba erguida, alta delante de la máquina, tranquila, mirando hacia adelante, como si estuviera sola. Antonino sintió que la visión de ella le entraba por los ojos ocupaba todo el campo visual, lo sustraía al flujo de las imágenes casuales y fragmentarias, concentraba tiempo y espacio en forma finita. Y como si esta sorpresa de la visión y la impresión de la placa fueran dos reflejos ligados entre sí, apretó en seguida el disparador, volvió a cargar la máquina, disparó, puso otra placa, disparó, siguió cambiando placas y disparando, mientras farfullaba, ahogado por el paño:
—Eso es, ahora sí, así está bien, eso es, otra vez, así sales bien, otra vez.
No tenía más placas. Salió de debajo del paño. Estaba contento. Delante de él, Bice, desnuda, esperaba.
—Ahora puedes taparte —dijo, eufórico pero ya con prisa—, salgamos.
Ella lo miró desconcertada.
—Ahora sí que te he cogido —dijo Antonino.
Bice se echó a llorar.
Ese mismo día Antonino descubrió que se había enamorado de ella. Se pusieron a vivir juntos y él compró los más modernos aparatos, teleobjetivos, equipo perfeccionado, instaló un laboratorio. Tenía también dispositivos para poder fotografiarla de noche mientras dormía. Bice se despertaba con el flash, contrariada; Antonino seguía disparando instantáneas de Bice despegándose del sueño, Bice enfadada con él, Bice tratando inútilmente de volver a dormirse hundiendo la cara en la almohada, Bice reconciliándose, Bice que reconocía como actos de amor esas violencias fotográficas. En el laboratorio de Antonino, empavesado de películas y pruebas, Bice se asomaba en todos los fotogramas como en la retícula de un panal se asoman miles de abejas que son siempre la misma abeja: Bice en todas las actitudes, escorzos, maneras, Bice en pose o fotografiada sin saberlo, una identidad fragmentada en un polvillo de imágenes. —Pero, ¿qué es esa obsesión con Bice? ¿No puedes fotografiar otra cosa? —era la pregunta que escuchaba continuamente de los amigos y también de ella. —No se trata simplemente de Bice — contestaba—. Es una cuestión de método. Cualquiera que sea la persona que decidas fotografiar, o la cosa, has de seguir fotografiándola siempre y sólo a ella, a todas horas del día y de la noche. La fotografía tiene un sentido únicamente si agota todas las imágenes posibles. Pero no decía lo que le interesaba por encima de todo: atrapar a Bice por la calle cuando no sabía que él la veía, tenerla a tiro de objetivos ocultos, fotografiarla no sólo sin dejarse ver sino sin verla, sorprenderla tal como era en ausencia de su mirada, de cualquier mirada. No es que quisiera descubrir algo en particular; no era celoso en el sentido corriente de la palabra. La que quería poseer era una Bice invisible, una Bice absolutamente sola, una Bice cuya presencia entrañase la ausencia de él y de todos los demás.
Se definiera o no como celos, era en suma una pasión difícil de soportar. Bice lo plantó. Antonino se hundió en una crisis depresiva. Empezó a llevar un diario: fotográfico, desde luego. Con la máquina colgada del cuello, encerrado en la casa, hundido en una butaca, disparaba fotos compulsivamente mirando el vacío. Fotografiaba la ausencia de Bice. Recogía las fotos en un álbum: se veían ceniceros llenos de colillas, una cama deshecha, una mancha de humedad en la pared. Se le ocurrió la idea de componer un catálogo de todo lo que en el mundo es refractario a la fotografía, de todo lo que queda sistemáticamente fuera del campo visual, no sólo de las cámaras sino de los hombres. Se pasaba días con cada tema, agotando rollos enteros, con intervalos de horas, para poder seguir los cambios de la luz y de las sombras. Un día se detuvo en un ángulo de la habitación completamente vacío, con una tubería de termosifón y nada más: tuvo la tentación de seguir fotografiando aquel punto y sólo aquél hasta el fin de sus días.
El apartamento estaba abandonado, papeles y viejos periódicos arrugados cubrían el suelo, y él los fotografiaba. Las fotos de los diarios también eran fotografiadas, y entre su objetivo y el del lejano reportero gráfico se establecía un vínculo indirecto, para producir aquellas manchas negras la lente de otros objetivos había enfocado cargas de la policía, autos carbonizados, atletas corriendo, ministros, reos. Antonino sentía ahora un particular placer en retratar los objetos domésticos enmarcados en un mosaico de telefotos, violentas manchas de tinta en el papel blanco. Desde su inmovilidad se sorprendió envidiando la vida del reportero gráfico que se mueve siguiendo los impulsos de las multitudes, la sangre vertida, las lágrimas, las fiestas, el delito, las convenciones de la moda, la falsedad de las ceremonias oficiales; el reportero gráfico que documenta los extremos de la sociedad, los más ricos y los más pobres, los momentos excepcionales que se producen en todo momento en todas partes. «¿Quiere decir que sólo el estado de excepción tiene un sentido?», se preguntaba Antonino. «¿Es el reportero gráfico el verdadero antagonista del fotógrafo dominical? ¿Se excluyen sus mundos? ¿O el uno da un sentido al otro?», y reflexionando empezó a hacer pedazos las fotos con Bice o sin Bice acumuladas en los meses de su pasión, a arrancar las ristras de pruebas colgadas de las paredes, a cortajear el celuloide de los negativos, a desarmar las diapositivas, y amontonaba los residuos de esa metódica destrucción sobre los diarios desparramados en el suelo.
«Tal vez la verdadera fotografía total», pensó, «es un montón de fragmentos de imágenes privadas, sobre el fondo ajado de las matanzas y las coronaciones.»
Dobló los pedazos de periódico en un enorme bulto para arrojarlo a la basura, pero antes quiso fotografiarlo. Dispuso los pedazos de modo que se vieran bien dos mitades de fotos de diarios diferentes que en el envoltorio se juntaban por casualidad. Más aún, abrió un poco el paquete para que asomara un pedazo de cartón brillante de una ampliación rota. Encendió un reflector, quería que en su foto pudieran reconocerse las imágenes medio arrugadas y rotas y al mismo tiempo se sintiera su irrealidad de casuales sombras de tinta, y al mismo tiempo también su concreción de objetos cargados de significado, la fuerza con que se aferraban a la atención que trataba de expulsarlos.
Para hacer entrar todo eso en una fotografía era preciso adquirir una habilidad técnica extraordinaria, pero sólo entonces Antonino podría dejar de hacer fotos. Agotadas todas las posibilidades, en el momento en que el círculo se cerraba sobre sí mismo, Antonino comprendió que fotografiar fotografías era el único camino que le quedaba, más aún, el verdadero camino que oscuramente había buscado hasta entonces.
jueves, 19 de agosto de 2010
PLANES FRUSTRA2
La idea, en el cerebro era genial, pues sólo se necesitaban un par de elementos para consagrar la victoria de la chica en cuestión. No tenía que ver con una cuenta pendiente, ni tenía que ver con que le molestasen los kilómetros de distancia. A la luz de los recuerdos, era importante que de alguna manera quedase en claro que ella había manejado los hilos y lo continuaría haciéndolo. Esto ocurre cual “La vengadora” tiempo después de haber sido humillada, calumniada y retorcida por el enemigo. El plan era simple y parecía que nada se interponía entre ella y su objeto de deseo. Según el gran estratega Sun Tzu era necesario primero conocer el territorio para saber de qué manera se libraría la batalla. El territorio era el campo virtual, hecho interesante pues nadie que esté a un continente de distancia puede cerciorarse de lo que ocurre o no en la colonia americana. Comenzó todo como un juego, gracias a la presencia de los pequeños rehenes quienes provocan el encuentro de los contendientes. Del lado A era clave precisamente mantener la cuadratura y la racionalidad que el lado K solía sacar apenas aparecía en su vida para descontrolarla, ponerle un poco de sal y luego molerla en un mortero (usé la palabra mortero, la pucha!) y luego hacerla puré. Era el primero de la larga lista de frustraciones, ergo era necesario que el pagara por cruzar el charco. También era necesario (de forma adolescente) vengar justamente la afrenta de la primera desconfianza. Si a eso se le sumaba la presencia de uno de los rehenes, el tablero estaba completo. El lado K había logrado grandes avances en lo que tenía que ver con la artillería, mientras el otro lado poseía la distancia y la ignominia, el lado K tenía todo el aspecto LÚDICO de quien se prepara para una batalla simple para ser comentada en pleno ágape de back ups femeninos. Dos de los rehenes formaban parte de la sangre A, por lo tanto era imposible que no lograse tentarse. A eso se le fueron adicionando nuevos rehenes que formaban parte de una linda manifestación de Kari-ño HACIA EL SECTOR K. Hecho que no tardaría en generar la intriga del sector A y por ende, los llamados y los ataques de llanto que tan bien ponían a K. Un problema se presentó en un inicio, un posible espía doble. Quien por un lado jugaba para los dos equipos, pero teniendo en cuenta las estrategias y el conocimiento del campo del territorio, no era para tenerle demasiado cuidado. Claro que a esa clase de espías, tal como lo plantea Sarmiento en su “Facundo” llamado el “Gaucho Malo” es necesario tenerlo de aliado: proscripto, pendenciero, conocedor de las estrategias y fundamentalmente ladino, tiene todo para convertirse en el cebo ideal para generar en el otro lado, la súbita maniobra.
Claro que no se cuenta que un verdadero general no pone el cuerpo, sino que nombra a otros comandantes para ponerlos y él idear y mover los hilos, pues no se puede participar y pensar a la vez (Sólo hubo uno, y así le fue, Alejandrito). Debería haber aprendido el lado K a no poner el cuerpo y ser fiel al plan. Debería haber tenido en cuenta al espía doble teniendo en cuenta su verdadera funcionalidad al plan. Debería el lado K reconocer que le salió mal la jugada y que todo lo que tenía pensado se le olvidó en el momento del encuentro, pues mientras bailaba el tango pensaba que no quería estar allí sino que quería estar en otro lugar. Valió la pena tanto esfuerzo? Yo creo que para ninguna de las dos cosas. La estrategia verdadera debería haber sido aún estar midiendo el terreno. Tengo pocas provisiones, ha llegado el invierno, parece que la batalla va a durar bastante más de lo que tenía pensado y no puedo guarecerme. Si a eso le adiciono que han averiguado cuál es mi debilidad (mi DEVIL-idad) digamos que he fracasado nuevamente. Como estratega, como jugadora pero como equipo. Error de haber confiado. Error de pensar que el cuerpo no paga. Error fundamental, entrega de cuerpo sin pensar en las consecuencias. Errores, puros errores. Esperas sin sentido y el mejor de los relatos que he leído en el último tiempo:
Antes de abrir esta boca es mía
decir que es esto lo que quiero
sufro dictando un número pierdo
el café la cucharilla la rodilla o Vallejo
Antes de amar
-que es tan solemne-
largo a sudar el quejo del estado
ya diviso los obstáculos el salto me impresiona
trastabilleo un caballo
todo me asalta un miedo formidable
Antes de besar
-que es tan humano-
resumo del peso alocución de esclavo
paño lagrimeo amor hasta el detalle
Antes de llegar ya me voy
y de nada me pierdo que no sea la muerte
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martes, 13 de julio de 2010
TESEO ( Y YO QUE ME CANSÉ DE LOS HÉROES)

Teseo, que acababa de matar al Minotauro, se disponía a salir del Laberinto siguiendo el hilo que había desovillado cuando oyó pasos y se volvió. Era Ariadna, que venía por el corredor reovillando su hilo.
- Querido- le dijo Ariadna, simulando que no estaba enterada del amorío con la otra, simulando que no advertía el desesperado gesto de “¿Y ahora qué?” de Teseo-, aquí tienes el hilo todo ovilladito otra vez.
Mito-ariadna-laberinto
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DEL NOSTOI "DESEANTE DE VOLVER A UN LUGAR FAMILIAR.."

Hablar de los dolores del alma no es nada fácil porque implica comprometerse en esa partecita que uno no sabe si realmente existe. Hablar del alma, ja! (Ni Platón pudo definir qué diablos era eso...¡TE AMO CON EL ALMA!, expresan algunos, y díganme, ¿Dónde se encuentra ESE AMOR? Para no comenzar con digresiones, podemos pensar que Usted suele sentir lo que otros llaman nostalgia. Uno siempre, siempre trata de reír y estar alegre, pero a veces – que le vamos a hacer- le agarra eso de la nostalgia, animal ofendido. Y entonces es como un dolor muy poco inteligente que le va avanzando sin ton ni son por el cuerpo y que no oprime allí donde debería oprimir un dolor cualquiera. Como esos dolores de los que ni vale la pena hablar, los que todo el mundo sufre: la falta de amor o el dolor de cabeza o las tripas de estopa. Cosa de todos y de todos los días. Ya tan acosumbrados estamos a que el dolor nos termine de arruinar esa mañana que parecía tan perfecta. Lo que mata es lo otro: la añoranza de aquello que nunca llegará tan siquiera a dejarse entrever, a sugerirse. Sobre todo en esos momentos en los que uno espera, el golpe de gracia...
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lunes, 12 de julio de 2010
Diálogos de ruptura. Julio Cortázar. Para leer a dos voces, imposiblemente por supuesto.

—No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo
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domingo, 20 de junio de 2010
Biblia y el calefón

En una de esas fechas que una intenta evadir, de repente el azar (llamémosle azar, porque pensar en que el Universo o el Destino me toman para el cachetazo) hizo que me quedara una película para ver el fin de semana. Interesante elección era ver el “Hombre Lobo” de Benicio del Toro, ese actor-que-guarda-cosas-en-sus-ojeras, pues era una de los Films que lograría evadirme de los siguientes temas:
a. día del padre
b. cumpleaños de ex
c. día del padre + ex que será padre + fecha de cumpleaños de ex
d. vida loser de domingo
Como los únicos días en que no me baño son los domingos, hice lo posible para lograr justamente la imagen de un domingo de esos que se asemejan a las películas de Celentano: zarpadas de populismo y vulgaridades varias. Como todos los años, ingerí el asado del Día del Padre, tratando de que esta vez, un chinchulín no se me atragantase ante la crocantez que presentaba. Cierto, es que esta vez no pude estar al lado de la parrilla, controlada por mi padre (ya que, no voy a ser reiterativa pero no está!) ergo, los chinchulines estaban quemados. Crónica del almuerzo, intempestiva, sin ganas de realizar un análisis profundo del momento en que todos se regalan cosas, y los padres y padrinos son felices mirando sus camperas y/o chalecos polares (recordemos que cae para pleno invierno) esas colonias ridículas (tipo Colbert) que se regalan a los tíos, y los packs de pares de medias que se regalan a primos – padres. Luego como siempre, el rito consiste en que los hombres, sentados de un lado, hablan de temas netamente masculinos (desde el punto de vista del género –de/genero- ja!) y se habla de fútbol, se hace la previa para el partido Brasil- Costa de Marfil y se habla de lo terrible de que se ponga tanta “tarasca en 678” –según palabras de algún tío pro-macrista o ultraderechoso cansado de la inseguridad del barrio-. Trato de participar en la conversación, sólo que esta vez no está mi escudo, que me habilitaba a hablar de estos temas en un sector de varones. Y un tanto perdida, (ya que siento que ese no es mi lugar) trato de ir para el otro lado de la mesa. En ella, yacen las mujeres hablando de lo terrible que es lo ocurrido entre Graciela Alfano y Escudero, sin nombrar lo terrible de cómo es que Flavio Mendoza fue maltratado por Fort. Por primera vez, sé de quiénes se está hablando ya que he visto el programa ‘Televisión Registrada’ el sábado por la noche. Entonces, puedo meter un par de bocadillos. Trato de jugar con mis sobrinos y me divierto al verlos peleando entre ellos. Y entonces se produce un momento casi ritual en el que todas las presentes se levantan para (valga la redundancia) levantar la mesa. En un acto mecánico me levanto, a pesar de que tengo las uñas recién pintadas y no quiero lavar los platos. Entonces, conociendo mi inutilidad se me otorga una bandeja donde está una especie de budín de pan (totalmente engordante) el cual debo cortar para entregar la porción a cada uno de los padres antes de que las Sras. se sienten y se llenen de calorías. Mientras corto el budín, pienso que de haber estado esta acción un año detrás, yo habría seguido sentada al lado de mi padre, hablando del fútbol del domingo, (puesto que no estaba el mundial). Por otra parte, del otro lado hubiese estado el actual futuro padre de mi ex…(wow) porque mi ex, será padre. Y de repente, la vida hubiese sido la misma. Sin darme cuenta, el tablero se modificó y ya las cosas no son como antes. Trato de no pensar y luego del almuerzo, en uno de esos ataques de antisocialismo familiar, me retiro a mis aposentos a ver “Hombre lobo”. En eso veo la metáfora del hijo pródigo que regresa a su paraje para acompañar a su padre, quien casualmente es el original hombre lobo. Y éste, muerde a su propio hijo para trasladarle su legado: la monstruosidad. Todo esto en un clima gótico, con reminiscencias de Coppola en ‘Drácula’ y la interesante licantropía de fondo. Sólo que no podía ver más que el instante en el que el padre, orgulloso de la naturaleza ‘bestial’ de su hijo, le muestra su fuerza golpeándolo con su bastón (cuya punta es un lobo) y sonriéndole mientras su rostro se transforma, le aclara que es cuestión de legado. Interesante etimología ya que la palabra ‘legado’ viene de ‘legere’ que es leer y también, la ‘ley’ y la ley es el padre desde el psicoanálisis mientras la irracionalidad y la muliebris impotentia es de la madre. Es así como bajo la cabeza y me voy a ver el segundo tiempo de Brasil- Costa de Marfil sola en el comedor. Sonrío ante la impotencia de Kaká y el teatralismo del jugador costamarfilense el cual (gracias a las cámaras) veo que es una mentira total y soy feliz porque no jugará contra Portugal. Pero mientras veo eso, me doy cuenta de que estoy sola en el comedor, mientras arriba toman mate. Entonces lo veo a él que me mira. Y yo lo miro. Por primera vez en las dos semanas que está acá, me tironea la polaina verde. No sé si es un juego. O es un nuevo preludio al sifonazo. O quizás se asustó cuando le hice ver la película y luego se fue a la cocina. El punto es que el felináceo mamífero, pide mi atención. Y logra hacerme reír. Entonces, tomo una birome peluda, le saco el capuchón y lo sostengo mientras el juega. Hasta que luego se hacen las seis de la tarde…se puede a veces no pensar….
sábado, 19 de junio de 2010
REFLEXIONES TARDÍAS DE ATRACONES CHOCOLATEROS...

Alguien me dice que no cree que yo no desee estar con alguien. Para no usar tantas negaciones, pasemos la frase a función declarativa: alguien sostiene que yo deseo estar con alguien. (chan, el mismo alguien?) Se ignora el significado de la frase. Tanto como se ignora el porqué de la enunciación. Sí se sabe que hacía referencia a la negativa de Karina de estar acompañada luego de su última relación. Lo interesante es que estuviese hablando de la imposibilidad de estar con alguien, frente a un alguien. Horrible sensación de nudo en el estómago cuando la intención no es estar con “ese” alguien pues alguien del mundo real, (no del imaginario) tiene que aparecer, la tarotista lo dijo, y si no que se mate. Es verdad que yo no quiero a nadie. (véase el uso de la doble negación, la regla es menos por menos, da más). También es verdad que yo quiero a alguien. No es verdad que yo desee a alguien, pues el deseo cesa en algún momento. Sin embargo, (uso del subjuntivo que puede aplicarse a duda, deseo o volición) quizás alguien se dé cuenta de que existo. Aunque se me considere la nada. O ni. (ni una cosa, ni otra, ni chicha ni limonada, -me pare que sale una nueva estiqueta-) me pregunto si alguien afirma las cosas porque sí, o porque no las piensa y se lanzan palabras al viento para que se las retome, fuera de contexto y se sujeten a análisis. Es verdad que no todo está sujeto a análisis y a cuestionamientos. Es verdad que yo analizo todo. Pero, es verdad, también, que algunas cosas deben ser analizadas por lo menos en un momento por una frialdad de mente (demente!) para racionalizar lo que se supone un atracón de chocolates y de momentos. A veces me pregunto, qué necesidad de estar en esos lugares. Y me respondo instantáneamente: es lo que quiero y punto. Se me acusará de floja, y sí, soy altamente floja. Se me acusará de que no me quiero, y quizás sea así. Es coherente que el tango se baile de a dos, y nadie sabe en qué consisten los vínculos, así que, quizás sea un poco así. Se me acusará de que soy una histérica (y que histeria viene de hysterium, útero) y que obvio que si pienso con mi parte femenina, soy terrible histérica y me están dando argumentos para defender mi postura: obvio que voy a ir corriendo a meterme entre esos brazos porque tengo ganas de que se me mime. Se me acusará de que no pienso racionalmente, siendo consciente de eso digo que nadie racionaliza lo que siente. (Recordemos que yo soy Nadie) Así que, hago lo mejor que puedo y que me sale. Quizás sea una forma de volver. Quizás sea una forma de hacer reaccionar a alguien en que puede ser lo que desee y todo lo que quiera porque puede. Quizás vea a alguien con la mirada canina de quien confía en que en algún momento llegará la caricia. Quizás y muchos quizás. Pero, yo creo que hay una serie de momentos que no se pueden dejar pasar. Por eso, no a los títulos. No a los planteos ridículos respecto de si estar o no estar. Ser lindos momentos y más. Y esa es la cuestión….
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domingo, 13 de junio de 2010
CAPÍTULO 68 RAYUELA....

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
sábado, 29 de mayo de 2010
SABADO ANTES DE LA AMASADA

Sábado de lluvia. No es lo mejor para acondicionar una casa. Sin embargo, luego del episodio de stress, recomendación "rodearme de gente que valga la pena y tratar de permanecer sin alteraciones"...de allí que la secuencia de sms del día trocaran en llamados, por la convalesciente Karina. Pico de stress, imágenes de cachorritos labradores...Se agradecen las preocupaciones, estamos todas intactas (aunque algunas partes menos intactas que otras) no duele el marote, como sí duele el hombro derecho luego de la sesión de masajes.
La tarde fue gris (Y llovía y llovía...) escuchando a Leonardo Favio -hito popular si los hay- desde el día de ayer junto a Basile. Sin embargo, por momentos, había cortes de miedo. Eso se debía al susto. El pico de stress produjo consecuencias nefastas: AUTOCONSERVACIÓN. En otro momento de la vida, no me hubiese percatado de lo importante que podría ser un ataque de ese tipo.Pico de stress, imágenes de lindos gatitos siameses La verdad es que uno no puede estar en la misa y en la procesión, y por ende es necesario dejarse de pelotudear en las vacuidades y blablabla...latín, coherencia, y cohesión....y blablabla.
Por otra parte, la tarde es gris y organizo una partida en Carhué, que no está terminada, pero tengo que empezar a asimilarla como mi casa. (y mientras tanto el sol se muere...) no es de lo más grato porque faltan las comodidades necesarias para hacerla feliz (o hacerme feliz?).Pico de stress, imágenes de unicornios azules... En las vueltas de esta casa, no puedo dejar de ver fantasmas en ese lugar, entonces tiro y arrojo las fotos de ese momento. Huyo despavorida hacia el Carrefour para comprar un abastecimiento del tipo como si fueran a venir treinta y cinco soldados marroquíes. Compro snacks porque en definitiva, me agarra el hambre. Pienso en qué estará haciendo (yo no sabía echarte de menos...soy un ladrón que robó dolor....) y la respuesta no me convence en lo más mínimo. Las manos me tiemblan por el horario...en este horario yo estaba, y en Palermo tomando un taxi para....y cierro fuerte los ojos para no pensar y para sacar las imágenes de aquello. Pico de stress, imágenes de conejitos blancos.
Changuito lleno. Compulsiones diferentes: comprar sábanas y una serie de toallas. (¿Para qué?) Lo ignoro, pero sé que son lindas. De la misma manera he adquirido extrañas compañías en mi vida, sólo por no pensar sino porque se sumaban al changuito de mi existencia, y una vez que estaba en la caja, no había más que pagar por ellas. Terrible. (Imagen de la derrota nuevamente). Mientras voy paseando por las góndolas de triples, y bombitas reflexiono sobre por qué dejo que se sume cualquiera en el changuito, por qué no pongo ninguna clase de límites, y en ese momento me doy cuenta de que quedaría genial un plafón en el pasillo. Caigo que la gente que me cae, (valga la redundancia) no es muy diferente a cómo soy yo.
Me enojo al triple. Entonces viro para las cajas. Enojada por haber hecho llamados innecesarios. (TO-TAL-MEN-TE) borro el teléfono camino a las cajas del simpático hipermercado. Caigo en la cuenta de que nadie es lo que uno espera, porque en definitiva el problema está precisamente en la "espera", ¿¿¿esperar??? LA PUTA MADRE, TENGO TREINTA AÑOS, VENGO DE VUELTA DE TERRIBLE FRACASÓN, NO PIENSO SUMAR MÁS GENTE NEGATIVA A MI EXISTENCIA HUMANA. LLamo a Rox y me dice exactamente lo mismo, me habla sobre la pérdida del tiempo, (yo, en cambio, pienso que el tiempo es dinero, mi tiempo vale...y si no le doy un valor, es tiempo muerto). ¿Qué hice desde que el porcino se retiró de mi vida? NADA (BAH, POCO) Suficiente como para constatar que de esta manera, no se asciende a lo que uno quería Karina. Karina deseosa de tener un momento de diversión y de no pensar. Ok, ya lo tuve. Karina focalizada en su laburo (a media máquina, porque de esta manera Karina, no vas a llegar a la cátedra de Teoría). Karina focalizada en sí misma? es una pregunta, pues DEJASTE EL ENTRENAMIENTO Y MAURO TE HIZO QUEDAR COMO EL TOOR EN LA FIESTA DEL ÁREA!!!!
PIENSO EN BELLOS HAMSTERS....PIENSO EN TODOS LOS ANIMALITOS QUE PUEDAN COLOCARSE EN UNA RUEDITA. PIENSO EN BELLOS PONYS...y digo VA' FANGULO!!!!!
AUTOCONSERVACIÓN, QUERIDA MÍA...NADIE LO VA A HACER POR VOS...NO LO HICIERON ANTES, MENOS AHORA QUE ESTÁS EN PLENO VIAJE. PENSALO CON UNA CUOTA DE CEREBRO, QUÉ SE PUEDE HACER ANTE TAMAÑAAAAA PROBLEMÁTICA: NADA...LET IT BE! NO HAY PROBLEMAS SINO REACCIONES DE LA VIDA QUE NOS AHOGAN EN PROBLEMAS. FIJATE VOS, TONTOLOTA MASACOTE, NO PODÉS FOCALIZAR EN TU ACADEMICISMO PORQUE TAMBIÉN TE TIRAN OTRAS GILADAS. PERO DE LAS GILADAS NO SE VIVE. LA GILADA ES PARA ESO MISMO, LA GILADA. BASTA DE ATADURAS Y DE COMPLICACIONES INNECESARIAS. ¿TE PONE MAL QUE TU EX ESTÉ EN CUALQUIERA? que se joda. ¿TE PREOCUPA NO VERTE CON OTRAS PERSONAS? No valen la pena, te separaste nena...vos tomaste la decisión... ¿TE INDIGNA QUE NO TE PRESTEN ATENCIÓN? Dejaste tirados a los microbios para ir por lo que resultó un paramecio...por dios! ¿TE MOLESTA QUE ELLA ESTÉ ENOJADA CON VOS POR EL OTRO? ja ja ja CAGATE DE RISAAAAAAA ¿MUCHO PUNTAJE BAJO? cambiá de KARRRRR-TAS
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viernes, 28 de mayo de 2010
YO, QUE TANTAS HE SIDO...

YO, KARINAAAA, LUDIMAGISTER, JO-KAR, TORRISI Y FEMINA INFAME, NOS JUNTAMOS EN PLENO ÁGAPE PARA PENSAR QUÉ TIPO DE MINAS HEMOS SIDO. INFIDENCIAS VARIAS, PARECE QUE AL FIN LUDIMAGISTER SE DEDICA A TRABAJAR EN SERIO (COMO SUELE DECIR CUÁNDO LA ATROPELLAN, O CUANDO ELLA MISMA SE ATROPELLA) ANTE EL ATAQUE POR SU ONDA VAGA QUE ESTÁ TENIENDO EN LOS ÚLTIMOS -HORAS, DÍAS, MESES ¿QUIZÁS AÑOS?-. FEMINA INFAME TOMARÁ UN RUMBO MÁS SERVICIAL, ES DECIR QUE DEJANDO UN POCO LA IMPOSTURA DE SER TAN INFAME, LE HARA HONOR A LA FAMA DE 'BUENA MINA' QUE LA CARACTERIZA PARA IMPULSAR SU PROPIA HISTORIA. ESTAMOS TODAS CONTENTAS ANTE LAS POCAS INTERVENCIONES DE JO-KAR, PUES PARECE QUE LOS ÁNIMOS DE UN TIEMPO A ESTA PARTE HAN DETENIDO SU FUROR...UN POCO NORMAL ES LA DISTANCIA DE TORRISI (QUE NO SE SABE A CUÁL DE TODAS ESTÁ DESAPROBANDO CON LA MIRADA), PERO DE LO QUE SÍ ESTAMOS ORGULLOSAS ES DE QUE KARINAAAA HAYA ABANDONADO LOS NOCIVOS VICIOS DE SU VIDA COTIDIANA PARA DEDICARSE A ALGUNA TAREA MÁS ELEVADA (EN EL ESPÍRITU, EN EL ESPÍRITU, QUE QUEDE CLARÍSIMO, NADA DE ANDAR LEYENDO QUE SE BUSCA UN NOVIO DE MÁS DE UN METRO NOVENTA...) ERGO, SI TODAS ESTÁN ENCAMINADAS.... O ES LA CALMA QUE ANTECEDE A LA TORMENTA, O HAY QUE APRENDER A DISFRUTAR DE LA TRANQUILIDAD (JA!). ESO DIJO EL DR EN LA PUERTA DE LA HABITACIÓN DE LAS CINCO ENGENDRAS MIENTRAS LE TOMABA LA PRESIÓN Y LA MIRABA CON OJOS DE CERVATILLO PENSANDO: "ACV, ACV, ACV". SALIDAS TODAS DEL TRAUMATISMO, ASUSTADAS POR EL PICO DE STRESS, PERO ARMANDO LA VIEJA GUARDIA PENSARON AL UNÍSONO:
"YO QUE TODAS HE SIDO..." Y COMPLETARON LA FRASE...
1. "YO QUE TODAS HE SIDO, HE SIDO LA BUENA HIJA QUE TRAÍA NOTAS BRILLANTES PARA QUE SUS PADRES SE SINTIERAN ORGULLOSOS", SIN EMBARGO ME DECÍAN QUE ERA MI DEBER...QUE ERA MI OBLIGACIÓN, Y QUE ERA LO QUE CORRESOPONDÍA.
2. "YO QUE TODAS HE SIDO, HE SIDO UNA GENIAL PRIMA COPADA, DE ESAS QUE TE PRESTABAN DESDE ROPA PARA SALIR, HASTA EL CHONGO DEL CHOBOLI PARA QUE EL SUJETO INTERESANTE NOTARA A LAS OTRAS", SIN EMBARGO EL PAGO RECIBIDO FUE UNA PATADA EN EL ORTO Y UN CONSECUENTE, 'YO ELEGÍ UNA VIDA DISTINTA'
3. "YO QUE TODAS HE SIDO, HE SIDO UNA GENIAL DOCENTE. HE SIDO Y SOY PORQUE CREO EN QUE LA ÚNICA FORMA DE SALIR ADELANTE ES DEFENDIENDO LA EDUCACIÓN, ENARBOLANDO LA BANDERA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA, Y MEJORANDO CADA DÍA MÁS LOS CONTENIDOS PARA QUE LOS PIBES NO SEAN PRESOS DE UN SISTEMA DE CASTAS"; SIN EMBARGO SOY LA CHICA ZONA NORTE EN EL TRABAJO Y LES DOY CLASES "PARTICULARES" O SEA, DIFERENCIADORAS Y EXCLUSIVAS A LA GENTE DE NORDELTA. CIERRO EL ORTO, Y SIGO CANTANDO BAJITO
4. "YO QUE TODAS HE SIDO, FUI LA NOVIA IDEAL". FUI DE LAS QUE TOLERAN AMIGOS INSOSTENIBLES Y LE TRATAN DE BUSCAR LA VUELTA, FUI DE LAS QUE SE FUMAN EL ÚLTIMO PUCHO A MEDIAS CON EL MEJOR AMIGO, Y FUI DE LAS QUE JUEGAN A LA PLAY, POKER, Y OTROS JUEGOS CON LOS AMIGOS DEL SUJETO DE TURNO. HE SIDO TAN GENIAL, QUE PASÉ A SER UN AMIGO MÁS, ERGO NO HAY LUGAR PARA LO FEMENINO. SÍ PARA LA CHICANA FEMINISTA. ME VOY CON EL PELO TRENZADO DE LA BRONCA. NUNCA LOS TENDRÍA QUE HABER DEJADO GANAR AL WINNING ELEVEN.
5. "YO QUE TODAS HE SIDO, FUI LA GENIAL COMPAÑERA". NO ME QUEJABA DE LAS MEDIAS TIRADAS, POR AHÍ SÓLO PEDÍA UN CAFÉ A LA MAÑANA COMO PARA COMPENSAR. NO FUI DE LAS CARGOSAS QUE SE ENOJABAN POR LA INVASIÓN, SÍ ME HE QUEJADO DE LAS GENTE QUE REGRESABA A LAS 4, 5 DE LA MAÑANA. YO QUE HE SIDO TODAS ESAS, AHORA ME CAGO EN TODO Y EN MI CASA, MIS REGLAS. POSAVASOS O NADA. TRAPITO EN DONDE TE APOYES. YA NO TENGO TANTA SIMPATÍA Y TOLERANCIA.
6. "YO QUE TODAS HE SIDO, ME HARTÉ DE SER LA MUJER QUE ESCRIBE Y QUE ESCRIBE TRATANDO DE QUE LAS IDEAS BROTEN MÁGICAMENTE", O QUIZÁS QUIERA SEGUIR ESCRIBIENDO POR EL RESTO DE MI VIDA...PERO LO QUE QUIERO, ES DEJAR DE SER LA CHICA ESCRIBIENTE PARA SER MUSA INSPIRADORA DE OTRO...
7. "YO QUE TODAS HE SIDO, NUNCA FUI LA CHICA QUE SE ELIGE EN UN LUGAR", PORQUE NADIE SE DA CUENTA DE LAS VERDADERAS CHICANAS Y ATRAVESARLAS PARA HABLAR. PROBABLEMENTE MI CINISMO Y MI ASQUEROSA PEDANTERÍA, TAMBIÉN SEAN FACTORES INTERESANTES DE ANALIZAR...
8. "YO QUE TODAS HE SIDO, FUI LA ACRÓBATA EN LA CAMA DE TODOS"... FUI MUÑECA DE GOMA, PLASTILINA, BOGUS, FUI FETICHE Y LA MINA QUE ES ESPEJO DEL OTRO...¿CÓMO SI SIRVIERA PARA ALGO? SI ALGO HE APRENDIDO ES A QUE EL ÚNICO SENTIMIENTO VERDADERO Y ÚNICO QUE VALE EN UNA CAMA ES EL EGOÍSMO. SI YO ACABO, GENIAL, SI VOS NO...LO SIENTO PAPI!
9. "YO QUE TANTAS HE SIDO, FUI LA POTENCIADORA DE SUS ESFUERZOS"...SIEMPRE TRATANDO(ME) DE PIGMALIÓN, CREO QUE EL OTRO ME BUSCA PARA MODIFICAR COSAS QUE NO SE ANIMA A HACERLO POR SÍ MISMO. ERGO, TERMINO TRATANDO DE HACER NOTAR FALENCIAS QUE EL OTRO SABE QUE LAS TIENE Y QUEDAN COMO EL ORTO, PORQUE EN DEFINITIVA, ME SACAN TODAS LAS GANAS DE ADMIRARLO...TRISTE, PERO CIERTO.
10. "YO QUE TANTAS HE SIDO, NUNCA FUI LA MINA LINDA"... LAS LINDAS SON MIS PRIMAS, LAS LINDAS SON MIS AMIGAS, LAS LINDAS SON MIS COMPAÑERAS, TODAS LAS MUJERES SON LINDAS PARA TODOS LOS QUE ME CONOCEN. YO SOY SOLAMENTE (NO ES POR DESMERECERLO, PERO EL "SOLAMENTE" TIRA ABAJO) "INTELIGENTE", Y LUEGO DE UNA CRISIS EN LA QUE PUDE HABER PERDIDO MASA ENCEFÁLICA, ES COMO SI A LAS ELECTROSTARS PERDIERAN SILICONAS. SIENTO QUE POR UN MOMENTO, (AHORA ESTOY RE-TIRADA Y RETIRADA) QUIERO SER LINDA... PERO A NIVEL METAFÍSICO, TIPO DECIR...QUIERO SER LINDA Y MAÑANA DESPERTARME COMO EL BURRITO DE SHREK SIENDO UN CABALLO BLANCO DIVINO...YA SÉ, UNA FRÍVOLA.
miércoles, 28 de abril de 2010
Una imagen divina

La crueldad tiene corazón humano
y la envidia humano rostro;
el terror reviste divina forma humana
y el secreto lleva ropas humanas.
Las ropas humanas son de hierro forjado,
la forma humana es fragua llameante,
el rostro humano es caldera sellada
y el corazón humano, su gola hambrienta.
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sábado, 24 de abril de 2010
LOS HOMBRES NO DEBERÍAN BAILAR REGGAETÓN...ES ALGO PARA MUJERES. SÓLO ELLAS SE VEN LINDAS HACIENDO EL PERREO..
AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!! PORRRRRRRRR DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!
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jueves, 22 de abril de 2010
SMS DEL DÍA...
A. "ESTÁ EL INDIGENTE, CON EL QUE ESTUVISTE...RE ROLO" (VICEDIRECTORA MIRANDO FANTINO)
B. "POR DIOSSSSSSSS, ¿¿¿¿QUÉ HACE EL LINYAAAAAA CON FANTINOOOOOOOOO????? ES UN RIDÍCULO" (COLEGA DE ARTE MIRANDO FANTINO, ACTO SEGUIDO TOMA EL CELULAR Y LO PONE A DIEZ CENTÍMETROS DE LA TV PARA QUE ESCUCHE LA VOZ. NO HA LUGAR)
C. "SE NOTA QUE TE ESTÁN GARCHANDO, YA QUE NO LLAMÁS MAS, GATAFLORA. CARETA CARETONA" (ESPECIALISTA EN EMBUTIDOS RODEADOS DE PAN CON MOSTAZA Y/ O SALSA GOLF)
D. "BOLUDA, TRAETE UN HELADO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
E. "CHE, SALISTE???? COMPRATE UN VINO QUE COMPRÉ UN QUESO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
F. "SALISTE? ME TRAÉS PUCHOSS?" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
G. "PONELE TARJETA Y CONTESTÁ ALGO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
H. "VI A ....(CENSURADO)" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
I. "ESTOY EN AUTOPISTA COMO ME PEDISTE. POR QUE NO ME DIJISTE DE TU AMIGA?" (MICROBIO OLVIDADO, CLARO ERA JUEVES)
J. "LA PROXIMA AVISA" (MICROBIO REINCIDENTE)
K. "ESTÁ TUAA MIGUITO EN TELE" (CHANCHOR DESUBICADO CON FALTAS DE ORTOGRAFÍA)
B. "POR DIOSSSSSSSS, ¿¿¿¿QUÉ HACE EL LINYAAAAAA CON FANTINOOOOOOOOO????? ES UN RIDÍCULO" (COLEGA DE ARTE MIRANDO FANTINO, ACTO SEGUIDO TOMA EL CELULAR Y LO PONE A DIEZ CENTÍMETROS DE LA TV PARA QUE ESCUCHE LA VOZ. NO HA LUGAR)
C. "SE NOTA QUE TE ESTÁN GARCHANDO, YA QUE NO LLAMÁS MAS, GATAFLORA. CARETA CARETONA" (ESPECIALISTA EN EMBUTIDOS RODEADOS DE PAN CON MOSTAZA Y/ O SALSA GOLF)
D. "BOLUDA, TRAETE UN HELADO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
E. "CHE, SALISTE???? COMPRATE UN VINO QUE COMPRÉ UN QUESO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
F. "SALISTE? ME TRAÉS PUCHOSS?" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
G. "PONELE TARJETA Y CONTESTÁ ALGO" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
H. "VI A ....(CENSURADO)" (AMIGA CUMPLEAÑERA)
I. "ESTOY EN AUTOPISTA COMO ME PEDISTE. POR QUE NO ME DIJISTE DE TU AMIGA?" (MICROBIO OLVIDADO, CLARO ERA JUEVES)
J. "LA PROXIMA AVISA" (MICROBIO REINCIDENTE)
K. "ESTÁ TUAA MIGUITO EN TELE" (CHANCHOR DESUBICADO CON FALTAS DE ORTOGRAFÍA)
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DEFENESTRACIONES HUMANAS DE LA VIDA AMOROSA
PRO RETÓRICA

Es un digno adversario. Sin embargo, le falta. Es un gran discutidor (siempre lo ha sido), lo hace deportivamente, sin interés verdadero. Ese es su error en el discurso. Desconoce las reglas de la oratoria. En el arte retórico, existen –como en toda técnica- cinco instancias en las que el orador desarrolla su tejné. Está la inventio, dispositio, elocutio, memoria, y finalmente actio. Es en las primeras tres donde se teje la verdadera naturaleza del orador. El sofista, acostumbrado a realizarlo casi operativamente, sabe que lo fundamental es la sorpresa y el momento de desestructurar al otro en pleno combate. La diferencia entre el sofista y el retórico, es que el retor (rethor) busca justamente la supervivencia en cada combate. No es para él una cuestión linguïstica, es una cuestión de vida o muerte. Es pura verdad.
Mi favorita es la dispositio. Esto ocurre porque es la instancia donde se despliegan los argumentos de manera tal que uno pueda utilizarlos para donde desee (deseo y argumentos no son excluyentes uno del otro, el deseo de argumentar o el argumentar por deseo, serían una muestra de que se podrían juntar esas dos actividades). El punto es que la buena disposición (espacial) logra una buena posición –sea ofensiva o defensiva-. Distinto es el adversario, quien por su corta experiencia, prefiere la inventio. Desconoce que la inventio es lo más fácil de lograr. En el Ars Retórica se plantea que los argumentos están en todas partes, uno podría extraerlos de debajo-de-las-piedras-si-quisiera. Por eso es tan fácil. Lo ignora, lógicamente porque no comprende justamente que esto es un arte.
Toda argumentación debe llevar su contra-argumento. No puede haber una acción sin su opuesta reacción. El arte verdadero consiste en la captatio benevolentiae, que puede ser de diversas maneras. Uno debe ganarse al público con diversas estrategias. Mi favorita es el tópico de la falsa modestia. Es constituirse como el sujeto hablante que ignora determinadas cosas, determinadas reglas, desconoce algunos aspectos de la vida, para que el otro se sienta omnipotens. De esta manera, es en el empequeñecimiento de la experiencia, donde se gana el espacio del discurso. Opuesto, está el despliegue de la necesidad de atención. El orador que apela de forma directa al público, a lo Salustio. El que pide que no le quiten el foco, que no se retiren del foro. Ese que necesita del público porque sin él, no tiene el espacio. No es una bella posición. Hasta es incómoda. En el actio, se toma como algo sucio. Convengamos que así es el contender.
La insignificancia de la palabra, una escena de mi cotidianeidad. Todo participante de una escena sueña con tener ‘la última palabra’. Hablar el último, “concluir”, es dar un destino a todo lo que se ha dicho, es dominar, poseer, dispensar, atestar en el sentido; en el espacio de la palabra, lo que viene último ocupa un lugar soberano, guardado, de acuerdo con un privilegio regulado, por los profesores, los presidentes, los jueces, los confesores: todo combate de lenguaje (maché de los antiguos sofistas, disputatio de los escolásticos) se dirige a la posesión de ese lugar. Mediante la última palabra voy a desorganizar, a “liquidar” al adversario, voy a infligirle una herida (narcísica) mortal, voy a reducirlo a silencio, voy a castrarlo de toda palabra. La escena se desarrolla con vistas a ese triunfo: no se trata de ningún modo de que cada réplica concurra a la victoria de una verdad y construya esa verdad, sino solamente que la última réplica sea la buena: es el último golpe de dados lo que cuenta. La escena no se parece en nada a un juego de ajedrez sino más bien a un juego de sortija: no obstante, el juego es aquí revertido, puesto que la victoria corresponde a aquel que logra tener el anillo en su mano en el momento en que el juego se detiene; la sortija corre a todo lo largo de la escena, la victoria pertenece al que capture a ese pequeño animal, cuya posesión asegurará la omnipotencia: la última réplica.
COSAS QUE NO ENTIENDO
1. Cada vez que hablo con mis amigas, todo parece tener un sentido cuasi filosófico y existencial. Todo tiene una lógica perfecta. El discurso no tiene ni una fisura. Hay risas, hay buena vibra, hay una existencia –yo diría cuasi perfecta-. Me voy contenta, me tomo un remo. Voy divina, feliz. Y en eso me doy cuenta de que no extraño a la persona. Caigo en que extraño lo que me hacía sentir cuando estaba con él. La puta madre, no podés extrañar a Voldemort (el innombrable) porque equivale a todo aquello que negás de tu ser. Es el cambio negativo de TU vida. La pregunta es…vale la pena? Ni en pedo. Sin embargo, me comería un bisonte de la tristeza.
2. Nos cansamos de leer los mails para entender si hay alguna respuesta, alguna interpretación del oráculo, algo, una punta, una soga para intentar-comprender-el-estadio-de-estancamiento. Perfecto, se encuentra la respuesta, se encuentra la lógica del pensamiento. Sin embargo, a los treinta te das cuenta de que nada de lo divertido y lo genial que te pasa, te toca de cerca. Sos el espectador de tus logros, y parece que le pasan a otro. Te ponés a escribir en segunda persona (segunda persona, infeliz!) y caés en la observación que no hacés más que desprenderte de tu cerebro (¿el cerebro? ¿es realmente el cerebro?) y te disociás como venís haciendo desde siempre como método ideal de escape. Genial. Seguí participando.
3. “TE AMO”, “TE EXTRAÑO”, “TE ESPERO” pasan a ser frases que te arruinan la poca estabilidad que lograste. Analizo las frases, y siento tanta bronca, tanta impotencia que me moriría del asco. Porque el ‘TE AMO’ pasa a ser un cliché de la discursividad. Es como si se dijera para llenar el silencio incómodo. Y no lo dice (Voldemort) porque lo sienta (o quizás, sí…) lo dice para desestructurar(me) y de repente me encuentro en que no sé si habré hecho bien en tomar la decisión que tomé, y me doy cuenta de que en definitiva, él espera una respuesta. Yo lo esperé por siete años. Él no hizo nada. Ahora que se muera. ‘TE EXTRAÑO’, otra frase de mierda. Porque yo lo viví como un extraño, y lo sé extraño a mí, a todo lo que soy ahora. Pero no puedo dejar de pensar en que lo extraño. Lo extraño por estar, y no permitirme ver el estado en que estoy ahora. Entonces viene el ‘TE ESPERO’ y es terrible, porque dejé en claro que no voy a volver, que no me interesa regresar y que…(y si me estoy equivocando? Y si realmente es lo que me decía la hermana de mi amiga, es EL TREN QUE PASA UNA SOLA VEZ? Y si termino como la fantasía de la mina sola que se muere tratando de alcanzar el libro del tercer estante y con la biblioteca encima?...Y si mi futuro gato me termina comiendo la cara…?) Miles de imágenes.
4. Hablo con Clau, con Gerar…y con gente que analiza. En realidad, no analizan sino (ME) analizan y tienen el tupé, (porque lo tienen) de preguntarme, y de afirmarme: VOS TODAVÍA LO AMÁS. La puta madre, quien mierda se desentiende luego de siete años de una persona. (Yo, ja) Como símbolo del exorcismo, meto la imagen del remis, y yo cargando las ocho putas bolsas de sus cosas, sacándolas de mi casa, y sacando su recuerdo de mi cabeza. Y en eso miro, me caigo a la mierda. Porque en los últimos ocho años no hay otra cosa en mi horizonte, en mi realidad. Porque era todo esa persona, y de repente, me veo en la total necedad (necesidad) de mirar el espejo, y verme y me da mucha indignación.
5. Porque ahí está el eje. Me doy cuenta de lo KÁRmiKa que se vuelve mi existencia. Repito y repito situaciones y no me doy cuenta de que vuelvo a estar siempre estancada en un mismo lugar. En el laburo, me doy cuenta de que hay una constante demanda de reconocimiento. La misma que llevo a distintos aspectos de mi vida cotidiana. ¿Para qué? Para nada, porque nada me alcanza. Me quiero autoconvencer de que nada me toca, nada me toca. Y de repente termino, arruinada llamando a Sylvia llorando. ¿Dónde quedó TORRISI? La perdí.
2. Nos cansamos de leer los mails para entender si hay alguna respuesta, alguna interpretación del oráculo, algo, una punta, una soga para intentar-comprender-el-estadio-de-estancamiento. Perfecto, se encuentra la respuesta, se encuentra la lógica del pensamiento. Sin embargo, a los treinta te das cuenta de que nada de lo divertido y lo genial que te pasa, te toca de cerca. Sos el espectador de tus logros, y parece que le pasan a otro. Te ponés a escribir en segunda persona (segunda persona, infeliz!) y caés en la observación que no hacés más que desprenderte de tu cerebro (¿el cerebro? ¿es realmente el cerebro?) y te disociás como venís haciendo desde siempre como método ideal de escape. Genial. Seguí participando.
3. “TE AMO”, “TE EXTRAÑO”, “TE ESPERO” pasan a ser frases que te arruinan la poca estabilidad que lograste. Analizo las frases, y siento tanta bronca, tanta impotencia que me moriría del asco. Porque el ‘TE AMO’ pasa a ser un cliché de la discursividad. Es como si se dijera para llenar el silencio incómodo. Y no lo dice (Voldemort) porque lo sienta (o quizás, sí…) lo dice para desestructurar(me) y de repente me encuentro en que no sé si habré hecho bien en tomar la decisión que tomé, y me doy cuenta de que en definitiva, él espera una respuesta. Yo lo esperé por siete años. Él no hizo nada. Ahora que se muera. ‘TE EXTRAÑO’, otra frase de mierda. Porque yo lo viví como un extraño, y lo sé extraño a mí, a todo lo que soy ahora. Pero no puedo dejar de pensar en que lo extraño. Lo extraño por estar, y no permitirme ver el estado en que estoy ahora. Entonces viene el ‘TE ESPERO’ y es terrible, porque dejé en claro que no voy a volver, que no me interesa regresar y que…(y si me estoy equivocando? Y si realmente es lo que me decía la hermana de mi amiga, es EL TREN QUE PASA UNA SOLA VEZ? Y si termino como la fantasía de la mina sola que se muere tratando de alcanzar el libro del tercer estante y con la biblioteca encima?...Y si mi futuro gato me termina comiendo la cara…?) Miles de imágenes.
4. Hablo con Clau, con Gerar…y con gente que analiza. En realidad, no analizan sino (ME) analizan y tienen el tupé, (porque lo tienen) de preguntarme, y de afirmarme: VOS TODAVÍA LO AMÁS. La puta madre, quien mierda se desentiende luego de siete años de una persona. (Yo, ja) Como símbolo del exorcismo, meto la imagen del remis, y yo cargando las ocho putas bolsas de sus cosas, sacándolas de mi casa, y sacando su recuerdo de mi cabeza. Y en eso miro, me caigo a la mierda. Porque en los últimos ocho años no hay otra cosa en mi horizonte, en mi realidad. Porque era todo esa persona, y de repente, me veo en la total necedad (necesidad) de mirar el espejo, y verme y me da mucha indignación.
5. Porque ahí está el eje. Me doy cuenta de lo KÁRmiKa que se vuelve mi existencia. Repito y repito situaciones y no me doy cuenta de que vuelvo a estar siempre estancada en un mismo lugar. En el laburo, me doy cuenta de que hay una constante demanda de reconocimiento. La misma que llevo a distintos aspectos de mi vida cotidiana. ¿Para qué? Para nada, porque nada me alcanza. Me quiero autoconvencer de que nada me toca, nada me toca. Y de repente termino, arruinada llamando a Sylvia llorando. ¿Dónde quedó TORRISI? La perdí.
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DEFENESTRACIONES HUMANAS DE LA VIDA AMOROSA
domingo, 21 de marzo de 2010
¿¿¿¿¿CUÁNTAS CARETAS USAMOSSSSS????

Ehhhh…ehhhhh vo` Gato, ehhh vo´ “Cachafaz”…ehhh vo`, Por diosss!!!! ¿¿¿Cómo puede haber tanto espanto discursivo junto???? Siempre hablando de esa manera…vos Pantriste, vos pan de pancho tenés el tupé de dirigirte a mí de esa manera….por dios…verecundia debería darte de dirigirte a mí de esa manera. Otro, aquel que te dejó para viajar prometiendo el amor eterno, el peor el que te plantea el Oro (que es de los moros) y te dice que se muere por vos y chirusea con veinte más....INDIGNACIÓN ! El universo se encarga de darles lo bumeranístico de la vida y eso es lo peor...porque todo vuelve amiguitossssss
EL CARETA SOS VOS!!!! Y ahora el JO-KAR TE destruye en tedefenestro.com
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