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sábado, 25 de junio de 2011

Ars Amandi





Ovidio escribe hace muchos siglos un ‘Ars Amandi’, en él plantea que el amar a alguien es parte de un arte. Entendiendo el contexto en el cual escribe este ilustre personaje, en realidad más que el arte del ‘amor’ romántico, tiene que ver con el arte amatoria, es decir un texto más bien voluptuoso en el que la sensualidad y el contacto entre cuerpos es el centro, principio constructivo.
Hace pocas semanas, mi amiga encuentra el amor a la vuelta de un twitt. El amor en su máxima expresión, en la que ella salta de una cama a correr en un vendaval como las pinturas de Turner, arrastrada como Francesca en la Divina Commedia. Ella, toda ella, se deja arrastrar por una corriente difusa y extraña. En toda esa carrera contra el tiempo y las cenizas, toda ella siendo pura sonrisa me dice: “di más que en cualquier otra situación’ y luego de un acto sublime de entrega –de ella misma- despierta con una fuerza total y regresa a crear. Y realmente resurge de las cenizas.
Hablo con mi otra mentora, y le cuento una situación ‘x’ que tuve en los últimos días. En un momento, la leo triste y me doy cuenta de que lo que le cuento le provoca malestar. No el malestar por el hecho, sino por la asociación. Trato de callar mi mano, y me pregunta –como inquiriéndome- ¿cuál es la causa de amar?. Me lo tira, me lo escupe, y creo que me abofetea con la pregunta. Y trato de no pensarla mucho. Porque si la pienso me voy a descomponer.

Miro un momento Telefe y veo un capítulo de los Simpson. Bart se ha enamorado de una chica imposible (imposible porque es más grande, porque es su niñera y porque es la novia de Jimbo Rosso –chiste estúpido del ‘borroso’ me viene a la mente- ). La chica le escupe la mano y Bart decide no volver a lavarse la mano nunca más. Bart luego actúa para dejar mal parado al borroso, lo logra. Sin embargo, no consigue a la chica por su ‘falta de bigote’.
La pregunta de la lluvia de Sibilantes hace ruido. Pero qué se le va a hacer, tengo que contestarle a mi amiga. Y me veo respondiendo que la causa de amar es justamente el efecto que le produce a uno el ‘estado’. (otro día igual hablaré de la diferencia entre ‘amar’ y ‘estar enamorada’). Le contesto, de forma escueta, que el amado mueve al amante aunque no esté interesado en él. El amante gira y gira alrededor de su primer móvil aristotélico. Gira como girarían los penitentes, alrededor y subordinados a Dios, desde el punto de vista místico. Lo persiguen como uno persigue el deseo, y no renuncia a él. Por más que no lo consiga nunca, porque eso mismo es el deseo, algo que no es posible. De lo contrario se vuelve un anhelo. Por eso es que el deseo muta tanto…

Karina en el Abasto. Da vueltas, muchas. Pero esta vez sabe que tiene que ir a buscar un libro: “Lengua Madre”. Nuevamente se topa con un libro inconseguible. Pero afortunadamente, el mismo se encuentra en ese lugar. En Yenny, y algo le hace ruido. No recuerda bien, pero algo del orden de lo onírico se le aparece enseguida. Al alcance de su mano encuentra dos libros. De haber tres, de seguro los hubiese llevado. Pero solo había dos. Ni siquiera miró su contratapa. Así, como si fueran los chocolates para un domingo, y como si fueran unos bellos zapatos de taco altísimo, los tomó contra su pecho. Fuerte latía el corazón. Le habían hablado de Murakami. Y ella estaba contenta porque los tenía. Y se fue a la caja. Allí le preguntaron: “¿Para regalo?”. Ella respondió: “Sí, son para mí”. Salió contenta de ese lugar, nuevos amantes estarían haciendo de ella un ser amado. Y estuvieron encerraditos en su bolsa de celofán y su papel de regalo. La pregunta de Silvina movilizó que ella recurriera a Murakami. Y cuando abrió la bolsa, el envoltorio se encontró con las contratapas. No voy a usar la palabra contratransferencia para no resultar violenta. Solo transcribo a lo copista aquello que he encontrado en las contratapas de los dos libros que estaban envueltitos, pero ahora están en cerrados. Todavía estan bajo celofán. ¿Habrá que conjurarlos?

Tokio Blues, Norwegian Wood: Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru Watanabe escucha una vieja canción de los Beatles que le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta. Recuerda entonces con melancolía a la misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. El suicidio de éste les distanció durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en su vida lleva a Toru a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar sentido.

Al sur de la frontera, al oeste del Sol: Hajime vive una existencia relativamente feliz –se ha casado, es padre de dos niñas y dueño de un club de jazz- cuando se encuentra con Shimamoto, su mejor amiga de la infancia y de la adolescencia. Y la atracción renace. Hajime parece dispuesto a dejarlo todo por ella…Una historia sobre amores perdidos y recobrados, sobre la consumación de una promesa de plenitud, que destila la indefinible sensación de desajuste con el mundo que acucia al hombre contemporáneo.

De la lectura de la contratapa extraigo dos respuestas. Sibilante SilBinita, la causa es innecesaria, lo importante es la consecuencia. La consecuencia, lo sabés es el sufrimiento, porque todo siempre está destinado a terminar. El punto es que en la duración del TEMPO la sensación opiácea (Freud la llamaba sentimiento oceánico en su ‘Malestar en la cultura’) no importa en sí la causa del amar, sino más bien las consecuencias del ‘des-amar’ porque la pregunta más bien sería ¿qué hace uno con todo eso que le quedó dentro? ¿Qué se hace con toda ese ‘dar’ como el que tuvo mi amiga, cuando el Otro –así con una gran ‘O’ mayúscula- desaparece? ¿Lo aconsejable es bloquear, borrar y no registrar?

Otra cuestión, amiga, ¿mentirSE o no mentirSE? Alguien me dijo que el efecto de la mentira es verdadero cuando uno se lo puede creer y lo sostiene sinceramente. Acto seguido, le dije que no podía mentir porque por mi falta de memoria, me piso. No es falta de creatividad, sino más bien sobreexigencia de la creatividad. Me asustó la confesión de mi interlocutor que si algo le faltaba era ser considerado un mitómano de libro. La pregunta es ¿Sirve mentirse inventando falsos olvidos? Mirá que el inconsciente se encarga de traerte eso que borraste a tu realidad, y ahí no hay Universo paralelo que te rescate. Y terminar uno como un satélite, un satélite rodeando alguna órbita, un Sputnik, mi amor. Un satélite a la deriva, que con una perra LaiKA dentro, da vueltas y vueltas alrededor de vaya a saber que primer móvil….

Reflexiones a la vuelta de mi lectura…

domingo, 12 de junio de 2011

MALDITA LISIADA (COMPLETO)



LA CULPA DE ESTOS DOMINGOS, FUE LA ADOLESCENCIA CON ESTAS NOVELAS...

Perversamente Pelotudizada




Entra a una página, y ve en ella “Cómo pude estar con semejante pelotudo/a?”, se solidariza con ella, y se pone a leer una serie de comentarios. Claro, es gente con el corazón herido y que justamente ha decidido juntarse cual horda a punto de lanzarse contra los recuerdos cadavéricos de aquellos que han sido unos completos pelotudos. Ella se ríe, hecho raro ya que en toda la tarde estuvo con cara de orto. Muy de orto, y con las peores ganas de estar a plena sonrisa. Se sonríe luego de haber borrado una serie de cosas de la computadora, al toque se lamenta ya que podría haber hecho un gran aporte a la página de los pelotudos/as que siguen considerándose bajo ese epíteto y así consideran a (o a la) infeliz de turno. Viene la ira y recuerda a su amigote que el viernes le dijo: “Todavía no desataste tu ira, todavía no encontraste la forma de enojarte”. Y claro, porque todavía estaba bajo los efectos de la narcolepsia que le impedía una reacción. Pero, a medida que pasaban las horas, fue pensando que si esos fueron pelotudos, debía tomar nota de su pelotudismo para que no pasara desapercibido. Había que tomar nota para justamente hacer algo creativo con eso. Entonces, quizás algún día, sean parte de una ficción:

El pelotudo del remis

Pelotudo importante. De esos que te dicen veinte mil cosas pelotudas para ganarte. Un pelotudo que habla porque tiene boca. Uno que dice: “No me quiero ilusionar ni me quiero enamorar porque me da cosa que tengas una historia con otro tipo”. A ver, pedazo de pelotudo, ¿vos sos o te hacés? Porque si te hacés, queda claro que forma parte de un acting, y que en definitiva no es más que una linda forma de vender algo que no sos, o sea en el fondo, te importa un bledo si me curto o no a otro, el punto es que no querés que tu ego sufra. Jodete por pelotudo. Por pelotudo y bocón te merecés menos que nada. Olvidate de ver mi tanga

El pelotudo de Natación

Oscila entre pelotudo e hijo de puta. Porque cuando hay compromisos, no hay que joder con la pelotudez. Que piquetera de acá, que pika pika de allá, en definitiva, un pelotudo más de que de lo único que queda el recuerdo, es que se puede nadar espalda con la velocidad de un ornitorrinco. Honestamente, la pelotudez fue adquirida en una escena donde yo regresaba de encuentro con amigas y el pelotudo en la parada del colectivo (pelotudo y rata y pobre) esperando bondi, me cuestiona acerca de dónde estuve, por qué tengo ese olor a cerveza, y encima, escenita. Por pelotudo tenés lo que merecés: no te dejé viajar por colectora.

El pelotudo del restorán

Pelotudo caradura que tiene portación de veinte hijos, veinte novias, y veinte departamentos en toda zona de Villa Urquiza. (jaaa!!!! Urquiza!!!) Su nombre es la conjunción del satanismo puro: se llama como ex novio chorro, que rima con hijo de puta no-amigo. Un turro. Paga la cena, escaria al ritmo de una, saca a pasear como trofeo de guerra, y ahí se manda la cagada fatal: “Ud sabe que me gusta en serio, cómo podemos negociar tener algo de verdad, ud dejaría al pez por mí?”. A ver pelotudo, vos con tu historial estás pidiendo que deje qué cosa???? Aaaahhhh porque vosss estássss comprometido pelooootuuddooooo!!!

EL PELOTUDO MAYOR

De chiquilín era malo.
De adulto, simplemente pelotudo. Suponemos que su máscara de malignidad, en el fondo es una forma de cubrir la pelotudez crónica que lo lleva a ser lo que es: un camaleónico con rasgos esquizoides. Con la bandera de la verdad y la transparencia, es tan pelotudo como Ricardito Alfonsín, avergonzando a todos con su unión a Narvaéz. Pelotudo por encargo. Sólo tiro una frase para la alegría de mis amigas: "Tengo que buscarme una docente de veinticinco años, ahí sí mi vida va a cambiar y tener un eje, GRAACIASSS AMIGAAA!!!" (frase tirada arriba de un micro, luego de un finde con tintes de melosidad asquerosa)

UN FUTURO PELOTUDO?

Manda chocolates. Tiene mis mismos gustos. Le gusta el cine japonés. Lee a Murakami. Es pelotudo? o es Gay? mmmnoooo saabemos...

Restos de un sábado por la noche (y algo como “El regreso de los muertos vivos”)





En la búsqueda de un libro inconseguible, ella buscaba por todos los lugares inimaginables donde habría de estar. Recordó haberlo ojeado en una época pasada. Como también recordó haberlo leído con profundidad cuando estaba absolutamente inmiscuida en las lecturas de feminismo de la diferencia. Recordó (porque que el acto de “recordar” significa ‘volver a pasar por el corazón’) sin pena, pero con mucha gloria que ese libro le había sido vedado tiempo atrás. Claro, ese libro fue vedado y tuvo que leer lecturas de ese mismo. Algo de lo inaccesible estaba en él. Interesante era el nombre “Un cuarto propio” de Virginia Woolf. Recordó que había negado a Virginia Woolf por mucho tiempo, por sobre todo cuando su ex novio, convirtió ese nombre en sinónimo de fantasma. Y cada vez que quería herirla, convocaba ese nombre, y ocasionaba una serie de cataclismo de asociaciones que le hacían imposible conectarse con esas lecturas.

Había que leerlo, ya pasó mucho tiempo de aquella vez. Claro que había que leerlo. Pero el problema era cómo, ya que ella no lo tenía en su poder. Tampoco sus amigos lo tenían. Algo en el orden del Imaginario se estaba anudando de vuelta (y por qué no, enroscando), y así como cualquier buscador de tesoros, se propuso encontrar el cuarto propio. Buscó en amigos, buscó en familiares. Buscó en personas a quienes nunca debería haber convocado (e invocado) en la búsqueda. Buscó por sus conocidos y por sus colegas. El libro no estaba por ningún lado. Tampoco el cuarto propio. Llama a su analista y le dice llorando que aspira a que alguien le preste “El cuarto propio”. Por la tarde, agotada y vencida sabe que no lo va a conseguir. A cambio de ese libro, recibe otro, y en él se le abre un “lugar” en un corazón que no tiene compartimentos ni lugares. Era demasiado. Sacó de su mente una imagen: el garage con el monopatín. En este momento, en el garage hay un monopatín ocupando lugar. Ese monopatín es obsoleto y un tanto molesto. Pero mientras siga estando, no va a haber lugar para poner una Ferrari. Se ríe de la imagen, la Ferrari le hace acordar a que cada vez que la insultan, le dicen menemista.

Perversamente, abre el libro. Ojea un par de párrafos. Sonríe con las dedicatorias y así, sin pena ni gloria. Coloca el libro al lado del otro. Ya no quiere leerlo. Algo se transformó: el miedo pasó a ser tristeza. ¿qué la pone triste? Saber que algo se murió. Saber que la terapia de electroshock, en el fondo es una mentira para justamente convocar en la ausencia. Ser consciente de que en el fondo, las despedidas son tristes y necesarias. En el sueño que antes era pesadilla, ella marcaba un número, y atendía alguien diferente, alguien inesperado que se venía a acomodar cual medialuna en la cadera. Ese elemento era una persona. Alguien que parecía no tener lugar, y sin embargo, ese lugar estaba allí. Porque siempre en el garage, hubo lugar para esas cosas. Reproduce el fragmento del sueño y piensa que las sillas se cambiaron para anunciar esto: la desaparición.

No podía pedirle ese cuarto propio a nadie. Justamente, en eso estaba la tristeza. Que ninguno podría darle eso que necesitaba. Ese lugar que ella no tenía y que había quedado parado por situaciones eventuales. En los distractores de su vida, había mucha tela para cortar. Justamente, había tela de velos y de pañuelos. Pero no había tela que resultara un sweater abrigado (dios, el invierno se vuelve detestable)

En una semana dos cosas: el cumpleaños de su ex, y el día del padre. Ex y padre. Padre y ex. Chancha y Chiche. Chiche y Chancha como dos sonidos dorso velar fricativo. Malditos archifonemas a los que parece remitir la evasión. Ellos no están. Ella no está. Y entonces aparece el cine de vuelta como una necesidad inexplicable de poner en palabras o imágenes algo de lo que ella no se puede hacer cargo.



Ver Casablanca, que M. B. le diga con qué se va a encontrar. Mandarle mensaje y que el otro tenga los diálogos la preocupa. No sabe que en el fondo, los clásicos son eso mismo: frases célebres que nos permiten recordar (dios, estoy odiando ese verbo). Entonces asiste a Humbrey Bogart, y se le llenan los ojitos de lágrimas cuando lee:

• “Algunos pelean, otros consiguen”
• “de todos los bares del mundo, tenía que aparecer justo en el MÍO”
• “siempre tendremos París”

y al toque piensa...."¿Me habré vuelto pelotuda y no me di cuenta?"

sábado, 11 de junio de 2011

LA PESADILLA (PARTE UNO)




EN LA PESADILLA RECURRENTE DE LAS CUATRO DE LA MAÑANA HAY ELEMENTOS PARA ANALIZAR, DIJO ELLA MUY ORONDA, Y TIRÓ EN PLENA SESIÓN QUE HABÍA MUCHA TELA PARA CORTAR (CORTAR QUÉ, LE DIJE, TODO ESTÁ CORTADO Y VIENDO QUÉ ESTABA PONIENDO EN PALABRAS ALGO INTRÍNSECO, RECURRÍ A LA TERAPIA DEL ELECTROSHOCK).
ORDENATE KARINA, ORDENATE, ME DIGO A MÍ MISMA. Y ESCRIBO LA PESADILLA, TODA DE UN TIRÓN PARA SACÁRMELA DE ENCIMA, PARA QUE NO SE SIGA REPITIENDO. PORQUE LA PESADILLA APARECIÓ HACE UN MES, JUSTITO PARA CUANDO YO DIJE, “YA ME HARTÓ LA FUNCIÓN, EN LA ESTRELLA DEL SUR”… Y AHÍ, DE REPENTE, MI INCONSCIENTE EMPEZÓ A JUGARME MALAS PASADAS. MANEJO MI DISCURSO, TRATO DE QUE NO HAYA FISURAS. SOY LA CHICA “ESTRUCTURA”. SAUSSURE, LEVY STRAUSS Y MUCHOS OTROS, SE SENTIRÍAN ORGULLOSOS DE LA HIJA DE LA RAZÓN Y LA CORDURA. Y SIN EMBARGO LA PESADILLA….

Por alguna extraña razón estábamos en el bar Acatraz (cuyo nombre remite a una prisión). Evidentemente, era mi cumpleaños pues todos mis amigos estaban allí. De los rostros amigos: Laura, Silvina, Sylvia, Silvina la Saidman Sibilante, Mariela P., Paula y otras caras que me elogiaban la ropa. El vestidito era negro, cortito, acompañado con la camperita de cuero. No es un detalle más, porque en el sueño me sentía divina. En mi brazo, colgaba mi mini cartera de cuero, que tenía un parche de corazón. Del otro, colgaba Esteban. Sí, se completó la imagen. El que acompañaba era Esteban, y agarrado de mi mano. No recuerdo haber transpirado (cosa que me pasa cada vez que alguien me agarra la mano, es como si me agarrase una necesidad imperiosa de correrla, sacarla, quitármela o vaya uno a saber qué). Y nuevamente las luces rojas. Nuevamente la cerveza corriendo. Yo esta vez lo besaba y le hacía pestañitas (apertura rápida de ojos como pidiéndole disculpas por algo). Amenazador, apareció la primera vez. Luego, fue mutando. Y esta última vez, estaba en la última silla, y de vuelta el juego de las sillas corriéndose. Esta vez, no me subí encima de Esteban. Sí, escondí mi cara en su cuello. Y mientras las sillas se iban corriendo, al igual que las personas. Llegó frente a mí. Estaba igualito. La frase célebre: “Nos separa una mesa” y yo casi poniéndome a llorar. Al toque, pasillo de espejos. La frase de vuelta: “Si no me podés mirar a los ojos, miráme por los espejos”. Otra vez, ella Perseo frente a Medusa. Miedo a paralizarme, otra vez la mano fría. Y ahí un elemento nuevo, yo en mano tenía un trozo de espejo roto. Miro mi mano, y esta roja, suelto el espejo que tiene sangre. Y me despierto.

CLARO. ES OBVIO QUE TENDRÍA QUE APARECER LA PESADILLA PORQUE APARECIÓ EL LIBRO. (O SERÍA AL REVÉS?). NO HAY TELA PARA CORTAR. SIN EMBARGO, MI MANO DUELE. NO SÉ SI ES PORQUE ME LA HABRÉ LASTIMADO EN EL SUEÑO. PERO LA VEO QUE ESTA MARCADA; LE CLAVÉ MIS UÑAS. ME REPITO A MÍ MISMA DE VUELTA “SI PASA LA BARRERA ES GOL”. ESO HABRÁ PENSADO QUIEN ESCRIBIÓ LA DEDICATORIA. QUE LOCO QUE JUSTAMENTE IGNORE QUE EL GOL DEFINE QUE SE ACABÓ EL PARTIDO.
DIJE EN MI PRIMERA SESIÓN DE TERAPIA: “QUÉ LOCO! VINE A DESFENESTRAR A MI PADRE, Y TERMINÉ HABLANDO DE X”. DIJE EN MI ÚLTIMA SESIÓN: “NO PUEDO MÁS QUE PENSAR QUE AMBOS ESTÁN DEL OTRO LADO, EN UN LUGAR DONDE NO PUEDO NI VOY A ACCEDER. PORQUE PARA ESTAR CON ELLOS TENGO QUE ESTAR MUERTA”. ME DI CUENTA DEL FALLIDO. “X” NO MURIÓ. SÉ, (SUPONGO, CREO, QUIERO CREER) ESTÁ VIVO Y BIEN. FELIZ, QUE ES LO PRINCIPAL. MI PADRE ESTA MUERTO. Y CADA VEZ ME HACE MÁS FALTA. “X” FUE MI GRAN ESCAPE, CUANDO NO TOLERABA LA SOLEDAD. MI PADRE SOSTENÍA, TODO LO QUE ESTUVIERA A SU ALCANCE, PARA QUE YO NO ME SINTIERA SOLA. “X” Y MI PADRE FUERON JUSTAMENTE EL ESPEJO DONDE ME REFLEJE (LOS ESPEJOS REFLEJAN Y REFRACTAN) Y ELLOS ESTÁN DE OTRO LADO. OBVIAMENTE LOS EXTRAÑO. OBVIAMENTE DESEARÍA TENER A MI PAPA DE ESTE LADO. QUISIERA UNA ÚLTIMA VISIÓN DE ÉL. QUISIERA QUE FUÉRAMOS AL AUTÓDROMO, O QUE QUIZÁS NOS RIÉRAMOS DE MI TÍA MONI. O ESTARÍA GENIAL QUE MIRÁRAMOS “LA PATAGONIA REBELDE” O “EL PADRINO” Y NOS MATÁRAMOS DE RISA MIENTRAS VEÍAMOS ALGO QUE NOS SABÍAMOS DE MEMORIA. TAMBIÉN CON “X” ME PASA CUANDO LO RECUERDO (NO AHORA, PORQUE ESTOY EN LA TERAPIA DEL ELECTROSHOCK) PERO LO QUE RECUERDO, ES QUE ME HIZO "mirar". CON TODA SU PARQUEDAD, ME HIZO SENTIR QUE HABÍA QUE SALVARLO A ÉL.

AL DESTINO LE GUSTA DAR VUELTAS Y JUEGOS. LE GUSTA CAMBIAR LAS CARAS EN LOS SUEÑOS (se lo llama “condensaciones”), Y JUSTO AHORA EMPEZANDO LA BÚSQUEDA DE “LA HABITACIÓN PROPIA” DE VIRGINIA WOOLF, LLEGA EL LIBRO, LA DEDICATORIA Y "LUGARES FICTICIOS GENITIVOS CORAZONADOS". QUE PENA QUE NO NECESITE ESE LUGAR AHORA….

lunes, 6 de junio de 2011

sin nombre, solamente un conjuro....



13

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

Registra, ella registra....

“Hace ya muchos, muchos, muchísimos años, esta tierra era nuestra y vivíamos instalados en la dicha gracias a una mujer excepcional, una diosa: la llamábamos simplemente Capitana y ella no esperaba nada más de nosotros, tan sólo guiarnos por sendas de felicidad y bienestar. Siempre fue humilde y siempre estuvo al lado de los humildes y de los desamparados. Fue nuestra luz, nuestra guía. La Capitana. Una madre para todos nosotros (…). Por una vez en la larga y triste historia de la humanidad, se habían invertido los papeles: ella les quitaba a los ricos para que a los muy pobres, a los siempre olvidados, no les faltara nada”

Luisa Valenzuela
Cola de Lagartija


“El cuerpo de Eva es portador de dos aspectos indispensables al régimen: de allí la importancia de su cuerpo real como forma visible de su cuerpo político. A diferencia del rey, cuyo cuerpo material es amparado por su cuerpo político y, por consiguiente, es indisoluble pero también puede sufrir todo los padecimientos de la edad y de la enfermedad, el cuerpo material de EVA es un refuerzo, un potencial al servicio de su cuerpo político. En realidad, casi podría decirse que ese cuerpo geminado ha invertido sus funciones: el cuerpo material de Eva produce su cuerpo político.

Beatriz Sarlo
La pasión y la excepción



Tuve que tomarme un break. El break de la distancia. Al principio, creí que eran ambos relatos de la misma especie. Que los dos planteaban un lugar común, el de tomar a Eva como eje y luego desde allí resignificar. Walsh y la militancia. Imposible separarlos. La ficción no se opone a la historia. Retomo la idea de mi primer lectura. Por el contrario, la ficción se hace cargo de eso que la historia no puede ‘decir’. Hay una verdad (varias) que pueden salir de la literatura. Hay una historia oficial, así con mayúsculas. Una historia que no está trabajada por la subjetividad. La historia es una serie de versiones, y de relatos que nos llegan. Estas versiones están tamizadas por ideologías. Esta historia, oficial (sigo) no está trabajada por ninguna subjetividad, desde allí, plantear que la literatura es el espacio de reposición de la memoria. Como ese cuerpo desaparecido. Ese cuerpo mencionado como un peregrino del destino de la patria. La historia oficial nos cuenta que ese cuerpo estuvo en varios lugares y sin embargo solo muy pocos supieron la verdad. Y en ese cuerpo radica la verdad de la que hablaba Sarlo, y a la que hacen referencia las citas que elegí en el principio. Cada vez que me encuentro con el cuento “Esa mujer” suenan voces de las desapariciones, ese terrorismo de estado que se devoró a sus hijitos y ella, la madre de los humildes, fue la primera víctima. Porque todo estaba en su cuerpo: desde su potencia discursiva, el ser mujer y ser quien (para todo antiperonista) lleva los ‘pantalones’ y ser una renegada. También ser una diosa, venerada y puesta en la actualidad como un ícono puro. El cuento me provoca intriga, porque sé que el coronel tiene la exacta cifra, donde está ese cuerpo. Y si ese cuerpo aparece, entonces habrá donde dejar mil flores y donde uno podrá pedir y sentir esa “edad de oro” de los mitos y las leyendas. Esas en las que mi abuela contaba que ELLA le había regalado la máquina de coser. Y la otra abuela contando que ELLA (ipsa) era la que los quiso deportar por no tener su retrato en el negocio. Yo creo que en este cuento se articulan por un lado, la cuestión de la identidad, la búsqueda hermenéutica por ese cuerpo (por todos esos cuerpos que necesitamos para recuperarlos, para tenerlos con nosotros) y para reparar esa ausencia. Porque siento que el periodista al principio posee un sentido de la esperanza. Él busca un cuerpo y todavía no sabe que en definitiva esa búsqueda habrá de marcarlo para siempre. La búsqueda está desde el principio del relato. Nunca se nombrará a la mujer, porque justamente es el lector quien debe reponer los significantes. No nos están vedados, están allí para que nosotros nos volvamos receptores y no pasivos. Estos textos nos están pidiendo un compromiso y un lugar. ¿Qué puedo decir de este cuento que no se haya dicho? (¿Hay alguna verdad que hallar?)

• Lo histórico, lo que sabemos

“(…) ¬¿Qué querían hacer?
¬Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.
¬Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo.
-Y orinarle encima.
¬Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. ¡Salud! -digo levantando el vaso (…)”


• Lo angustiante que ignoramos:

“(…) Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme (…)”

“(…) Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra (…)”

• El desconcierto ante el conocimiento

“(…)¬ Pero esa mujer estaba desnuda -dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cinturón franciscano (…)”

“(…) ¬Sí, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, ¿sabe? Con todo, con todo...
La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez más rémova encuadrada en sus líneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporción o qué. Yo también me sirvo un whisky (…)”


• Conocer es justamente desconocerSE


“(…) ¬Llueve día por medio ¬dice el coronel-. Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano.
Dónde, pienso, dónde.
¬¡Está parada! -grita el coronel¬. ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho! (…)

¬“(…) Es mía -dice simplemente¬. Esa mujer es mía (…)”